
Informe prevé disminución de la población en EU por baja natalidad

Un informe del Institute for Family Studies advierte que Estados Unidos se acerca a un punto de inflexión demográfico, con tasas de fecundidad que continúan muy por debajo del nivel de reemplazo y con una disminución de la población cada vez más probable en las próximas décadas, a menos que cambien las tendencias actuales.
El informe, titulado The Demographic Dead End: 2026 State of Fertility Report (El callejón sin salida demográfico: Informe sobre el estado de la fecundidad en 2026), presenta estimaciones de las tendencias de fecundidad en cada estado desde 1917. Como parte del 250 aniversario del país, los investigadores también reconstruyeron las tasas de natalidad de Massachusetts desde 1660, ofreciendo una de las perspectivas históricas más extensas sobre la fecundidad en Estados Unidos jamás recopiladas.
Según el informe, la tasa de fecundidad en Estados Unidos ha caído a alrededor de 1,6 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo de aproximadamente 2,1 necesario para mantener una población estable sin inmigración. Los investigadores señalaron que esta disminución ya no es una consecuencia temporal del retraso en la maternidad, sino que refleja un cambio demográfico sostenido.
Los autores proyectan que, si las tendencias continúan, la población de Estados Unidos probablemente alcanzará su punto máximo durante la década de 2050 antes de entrar en un prolongado período de disminución. Sostienen que muchas proyecciones demográficas convencionales subestiman la velocidad de la caída de la fecundidad y parten del supuesto de una recuperación que aún no se ha materializado.
El informe señala que la fecundidad ha disminuido en casi todos los estados durante las últimas dos décadas, aunque el ritmo varía según la región. Los estados con mayores niveles de práctica religiosa, matrimonio y estabilidad familiar generalmente siguen registrando tasas de natalidad comparativamente más altas que aquellos con menores niveles de matrimonio y formación de familias.
Aunque el tamaño de familia deseado por los estadounidenses se ha mantenido relativamente estable, la brecha entre el número de hijos que desean tener y el que finalmente tienen sigue ampliándose. Las encuestas muestran de manera consistente que los estadounidenses esperan tener alrededor de dos hijos y, en un escenario ideal, les gustaría tener un promedio de 2,4.
Catherine Pakaluk, profesora de The Catholic University of America y autora del libro Hannah's Children: The Women Quietly Defying the Birth Dearth (Los hijos de Hannah: las mujeres que desafían silenciosamente la escasez de nacimientos), advirtió que esa brecha no debe interpretarse por completo como una demanda insatisfecha.
"Sería prudente no considerar esa brecha como una demanda totalmente insatisfecha: las personas no logran alcanzar casi todo lo que dicen que desean, y los deseos expresados son aspiraciones formuladas antes de afrontar las verdaderas renuncias", dijo Pakaluk a EWTN News. "Lo que refleja principalmente ese 'quiero 2,4' es una preferencia expresada en abstracto, que se atenúa cuando tener un hijo se sopesa frente a todo lo demás que la vida puede ofrecer".
¿Por qué menos estadounidenses tienen hijos?
Pakaluk afirmó que las presiones económicas y el retraso en el matrimonio influyen, pero no son la principal causa de la disminución de la natalidad.
"El costo y el matrimonio tardío influyen de forma marginal, pero no son el motor", explicó. "Lo que impulsa este fenómeno es un cambio en el valor relativo que se otorga a los hijos".
Añadió que una fecundidad persistentemente baja podría transformar la sociedad estadounidense, dando lugar a "una población más envejecida, una menor proporción de trabajadores por jubilado que presione a la Seguridad Social y Medicare", así como a "redes familiares más reducidas y a un mayor número de personas que envejecen sin familiares cercanos".
Los límites de las políticas públicas
Los investigadores sostienen que revertir esta tendencia requerirá algo más que incentivos económicos para los padres. Pakaluk coincidió en que las políticas públicas tienen límites.
"Si he de ser sincera, las herramientas que realmente controla el gobierno no son las que determinan el tamaño final de las familias", afirmó. "Las políticas pueden eliminar algunos obstáculos de manera marginal, pero los factores decisivos están en la cultura, la fe y la comunidad, ámbitos donde la intervención del gobierno es limitada".
Señaló que medidas como ampliar la oferta de vivienda, fortalecer el crédito fiscal por hijos y eliminar las penalizaciones al matrimonio pueden ayudar a las familias, pero advirtió que "ningún país rico ha logrado, mediante políticas públicas, volver a alcanzar el nivel de reemplazo".
Un desafío demográfico mundial
Las conclusiones del informe se conocen en un momento en que la preocupación por la disminución de la natalidad aumenta en todo el mundo. Más de dos tercios de los países tienen tasas de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo, lo que ha llevado a gobiernos de Europa, Asia y América del Norte a estudiar formas de fomentar la formación de familias.
Para la Iglesia Católica, la preocupación por la disminución de la natalidad ha estado vinculada desde hace tiempo a su enseñanza sobre el matrimonio, la apertura a la vida y el apoyo a las familias. Los Pontífices recientes han advertido repetidamente que el declive demográfico no sólo tiene consecuencias económicas, sino también implicaciones culturales y sociales para las futuras generaciones.


