HOMÚNCULO, HOMBRECITO
El hombre, desde su caída en desobediencia a los mandatos de su creador, prefirió hacer caso a la voz perversa de "seréis como dioses". Causa por la que perdió el privilegio de inmortalidad y asufrimiento, (permítame el prefijo "a" con el significado de ausencia) por lo que vaga por el mundo atravesando siglos y siglos, en ocasiones reconciliado...










