
Presentan polémico proyecto de monasterio interreligioso en Milán

La diócesis de Milán proyecta un «monasterio del futuro» que parece tener muy poco de católico, pero mucho de moderno y políticamente correcto. So capa de diálogo interreligioso, constituirá un símbolo paradigmático del relativismo y la confusión actuales.
Un nuevo proyecto impulsado por la diócesis de Milán probablemente no dejará a nadie indiferente. Lo que ha sido presentado como el «monasterio del futuro» quizá no diga mucho del futuro, pero sí del presente y de los errores que actualmente campan a sus anchas entre los católicos.
En el distrito MIND de Milán, una zona creada sobre el antiguo recinto de la Exposición Universal y actualmente dedicada a la innovación, la investigación y las nuevas tecnologías, está previsto construir un monasterio muy diferente de los que conocemos. El nombre oficial es «Monasterio Ambrosiano», en referencia a San Ambrosio, doctor de la Iglesia, gran teólogo y obispo de Milán en el siglo IV.
El proyecto arquitectónico ha sido confiado al arquitecto italiano Stefano Boeri, conocido por sus diseños futuristas y ecológicos. El complejo monástico de casi tres mil metros cuadrados incluirá varios elementos novedosos: un claustro triangular, una «biblioteca de las religiones», jardines interreligiosos, espacios abiertos al diálogo cultural y una iglesia de diseño contemporáneo. La simbología será poco convencional y aún menos cristiana. Por ejemplo, en el jardín interreligioso cada tradición monoteísta estará representada simbólicamente por una planta distinta.
La diócesis de Milán presenta el proyecto como un lugar de encuentro entre espiritualidad, cultura, ciencia y reflexión para el siglo XXI. El arzobispo, Mons. Mario Delpini, ha afirmado que el objetivo es responder a los desafíos del mundo moderno creando un espacio donde puedan convivir distintas tradiciones religiosas y culturales.
No es fácil ver qué tiene que ver todo esto con un monasterio, con San Ambrosio o, en general, con el catolicismo. Las críticas de diversos medios católicos, como la Bussola Quotidiana o Tribune Chretienne, no se han hecho esperar y no es para menos. En consonancia con el espíritu de la época, el supuesto monasterio del futuro parece más bien un gran centro comercial interreligioso, donde cada visitante elige lo que más le convence o más le apetece ese día, porque lo importante es consumir religión, sea la que sea.


