
Alertan por crisis mental en Europa y piden reforzar apoyo espiritual

La Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) publicó un estudio en el que analiza la crisis de salud mental en Europa desde una perspectiva ética, social y cristiana, y propone recomendaciones para las políticas públicas de la UE.
El documento, titulado Mental Health in Europe – A Call for Care,sostiene que Europa afronta una crisis creciente de salud mental marcada por diversos factores, como la depresión, ansiedad, soledad, trauma, suicidio, precariedad laboral, envejecimiento, digitalización y migraciones forzadas.
Resalta que la pandemia del Covid agravó esta situación y mostró al mismo tiempo las debilidades del sistema europeo en cuanto a apoyo psicológico.
El documento, que defiende una visión "integral" de la salud mental en la que se incluye también la dimensión social, relacional y espiritual, ha sido elaborado por el Comité de Ética de la COMECE.
La soledad, uno de los mayores riesgos para la salud mental
Friederike Ladenburger, jurista, consejera de Ética, Investigación y Salud y secretaria de este organismo, defendió en conversación con ACI Prensa la necesidad de abordar la salud mental desde una perspectiva "multidimensional", que tenga en cuenta no sólo las necesidades biológicas y psicológicas, sino también "el apoyo espiritual".
Señaló asimismo que el documento nace de la preocupación por problemas "actuales, urgentes y apremiantes", como la soledad, uno de los mayores riesgos para la salud mental actual que "se ha convertido en una de las grandes crisis contemporáneas".
La experta precisa que la soledad se define como "la ausencia de contacto social y la discrepancia percibida entre el deseo de una persona y su red real", pero insiste en que el problema no es únicamente cuantitativo. "No es sólo la cantidad de tu red, también la calidad de tu red", afirmó, subrayando la importancia de contar con "conexiones humanas significativas, auténticas y duraderas".
La experta recordó que el informe sostiene tres pilares fundamentales desde la antropología cristiana: que "la persona humana está creada a imagen de Dios", que esta dignidad afecta "al cuerpo y al alma", y que el ser humano tiene una dimensión relacional y espiritual esencial. Según Ladenburger, esta visión resulta clave para comprender la soledad y la salud mental: "Hay una cuestión de pertenencia y también una cuestión de apoyo espiritual".
Preguntada por el papel concreto que pueden desempeñar la Iglesia y las parroquias frente al aislamiento social, defendió precisamente esa dimensión comunitaria: "Uno de los puntos más importantes de nuestro informe es el aspecto comunitario de la persona humana".
Así, el documento expone que el bienestar mental depende no sólo de tratamientos clínicos, sino también de relaciones humanas sólidas, integración social, sentido de pertenencia y cuidado de la dignidad de cada persona.
Fortalecer a las familias
El estudio de la COMECE también insiste en la necesidad de que la Unión Europea promueva políticas que fortalezcan a las familias como espacios fundamentales de cuidado.
La autora del informe remarca que la familia constituye "la célula básica de la sociedad" y advirtió en esta línea de que Europa atraviesa "un cambio demográfico urgente y dramático".
Por ello, reclamó más apoyo económico para las familias jóvenes: "Necesitan apoyo financiero, alivio financiero y la posibilidad de formar familias", así como "trabajo y vivienda digna".
La tecnología no debe sustituir el contacto humano
El texto reconoce también que las tecnologías digitales pueden mejorar el acceso a la atención psicológica e insiste en que la tecnología debe complementar, y no sustituir, el contacto humano.
Ladenburger mostró su preocupación por el impacto de la inteligencia artificial, especialmente entre los jóvenes, subrayando la necesidad de una regulación europea que proteja a las personas frente al abuso tecnológico, las adicciones digitales y el acoso en línea.
En este contexto, advirtió que el uso de herramientas digitales debe ser "adicional, no sustitutivo". Para la COMECE, explicó, "la preferencia es el ser humano", cuya capacidad central sigue siendo "expresar empatía y sentir con el otro".
Acompañamiento espiritual
Respecto a la gestación subrogada, explicó que el informe recoge los riesgos psicológicos tanto para la madre gestante como para el niño. Asimismo, sobre los cuidados paliativos, también defendió una atención integral que no se limite al aspecto clínico. "Toda persona humana debe ser tratada de manera digna, especialmente quien sufre", afirmó.
En este sentido, la COMECE reclama que las políticas europeas incluyan también el acompañamiento espiritual, tanto en hospitales como en otros ámbitos vulnerables, incluida la migración.
"No se trata sólo de apoyo médico o clínico; también significa apoyo espiritual", señaló, reivindicando la importancia de las capellanías hospitalarias y del derecho de cada persona a vivir su religión incluso en situaciones de sufrimiento o desplazamiento.


