
Tras una década, suman cerca de 100 mil muertes por eutanasia en Canadá

El programa de suicidio asistido autorizado por el gobierno de Canadá —conocido como asistencia médica para morir (MAID, por sus siglas en inglés)— cumple este mes 10 años, y en la década transcurrida desde su puesta en marcha, la muerte asistida se ha convertido en una de las principales causas de muerte en el país.
Sin embargo, Alex Schadenberg, director ejecutivo de la Coalición para la Prevención de la Eutanasia, afirma que existe un aspecto paradójicamente positivo en esta tendencia: cada vez más países no quieren tener nada que ver con el suicidio asistido."La única cosa buena de Canadá es el efecto que Canadá está teniendo en otros países", afirmó.
Las iniciativas para legalizar el suicidio asistido han sufrido recientemente importantes derrotas en varios parlamentos nacionales. Sin embargo, el procedimiento sigue siendo inmensamente popular en Canadá.
Datos del gobierno muestran que el número de personas que recurrieron al suicidio asistido creció a una tasa anual superior al 30 % entre 2019 y 2022; aunque ese ritmo se ha reducido en los años posteriores, la cifra ha seguido aumentando, con un total de 16.499 canadienses fallecidos mediante suicidio asistido en 2024.
El gobierno señaló que la "gran mayoría" de las personas que murieron mediante suicidio asistido tenían una "muerte razonablemente previsible", mientras que alrededor del 4,5 % de los fallecimientos no cumplían con ese criterio.
Asimismo, indicó que la disminución en la tasa de crecimiento "parece sugerir que el número anual [de casos] está comenzando a estabilizarse", aunque precisó que las "tendencias a largo plazo" sólo podrán identificarse después de "varios años más".
Los datos indican que el país registra el mayor número de muertes por suicidio asistido en el mundo.
Algunas restricciones y propuestas de ampliación
La Corte Suprema de Canadá dictaminó en febrero de 2015 que la prohibición del suicidio asistido en el país era ilegal. Esa decisión legalizó técnicamente la práctica en Canadá, aunque el tribunal aplazó durante un año la entrada en vigor de su fallo.
El suicidio asistido pasó a estar plenamente disponible en el país el verano siguiente, el 16 de junio de 2016. En abril de este año, Canadá superó oficialmente las 100.000 "prestaciones" de MAID.
David Cooke, responsable de campañas de la organización Campaign Life Coalition, con sede en Ontario, dijo a EWTN News que el décimo aniversario del programa MAID es "una fecha para lamentar".
"Con 10 años de homicidio médico legalizado, Canadá tiene en sus manos la sangre de más de 100.000 víctimas, una sangre que clama a Dios por justicia", afirmó. "El programa de eutanasia de Canadá está desatando una ola de muertes".
Cooke sostuvo que, aunque el programa fue presentado como una "respuesta" al "sufrimiento humano", en realidad ha "desencadenado un enorme sufrimiento en la sociedad canadiense y entre los familiares y amigos de las víctimas".
"Incluso las propias víctimas sufren, al ser objeto de abandono médico y social, prejuicios, negación de acceso oportuno a tratamientos y apoyos que afirman la vida; además, deben enfrentar la experiencia horrenda e indescriptible de ser envenenadas hasta la muerte", afirmó.
También argumentó que el régimen de eutanasia "ha destruido por completo la integridad y la finalidad de salvar vidas que tiene nuestro sistema de salud, deshaciéndose de los canadienses enfermos y discapacitados como medida de ahorro de costos".
Los defensores del programa sostienen que este cuenta con salvaguardias incorporadas, entre ellas la exigencia de que los pacientes tengan al menos 18 años y padezcan una "condición médica grave e irremediable" antes de poder acceder a él.
Sin embargo, los críticos argumentan que el sistema está plagado tanto de abusos como de fallas de seguridad, permitiendo que algunos canadienses accedan al suicidio asistido cuando no deberían reunir los requisitos.
Las fallas de seguridad reportadas son tan graves que, en 2024, la Asociación de Libertades Civiles de Columbia Británica —que contribuyó a la legalización de MAID hace una década— advirtió sobre la necesidad de establecer más salvaguardias en el programa.
Entre las preocupaciones planteadas por los defensores de la vida se encuentra el impulso para ampliar el acceso al suicidio asistido a personas que padecen únicamente enfermedades mentales. Esa ampliación ha sido aplazada hasta 2027, aunque la organización Cardus Health señaló en 2025 que los pacientes con enfermedades mentales estaban muriendo mediante este procedimiento en proporciones desproporcionadamente altas en el país.
Por otra parte, un informe de 2024 afirmó que, desde 2018, los "organismos reguladores de la eutanasia" en Ontario habían identificado más de 400 "incumplimientos" de las leyes sobre MAID —incluyendo fallas en el proceso de elegibilidad y errores en la presentación de informes—, pero que ninguna de esas infracciones fue objeto de acciones judiciales.
Voces católicas en el país han protestado regularmente contra el programa durante la última década, incluido el pasado mes de febrero, cuando la Conferencia Canadiense de Obispos Católicos instó al gobierno a aprobar una medida que prohíba el acceso a MAID cuando la única condición del paciente sea una enfermedad mental.
Schadenberg afirmó que la Coalición para la Prevención de la Eutanasia trabaja activamente para combatir los esfuerzos de expansión de MAID, incluido el caso de Claire Brosseau, una actriz canadiense que ha demandado para acceder a la eutanasia debido a una enfermedad mental persistente.
Brosseau sostiene que padece "una forma grave de trastorno bipolar tipo I y trastorno de estrés postraumático, entre otros trastornos mentales", y que las leyes canadienses sobre MAID "discriminan" a personas como ella.
Sin embargo, las preocupaciones sobre permitir que personas con enfermedades mentales accedan al suicidio asistido son tan extendidas que, en 2025, el Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad instó a Canadá a detener la ampliación prevista de MAID para quienes padecen exclusivamente problemas de salud mental.
Cooke afirmó que dicho plan permitiría la eutanasia para personas que luchan contra la depresión, las adicciones, el autismo, la esquizofrenia, los trastornos alimentarios y "una multitud de otras dificultades que afectan la capacidad de pensar y juzgar".
"Ofrecer la eutanasia a quienes 'no están en su sano juicio' es un horror que recuerda al programa nazi T4", afirmó. "A estas almas heridas se les sirve mejor mediante orientación psicológica, terapia y medicación, no mediante el asesinato".
Schadenberg señaló algunas propuestas de salvaguardias para la eutanasia en Alberta que ofrecerían protección a menores de edad y a personas con enfermedades mentales. Indicó que se trata de "restricciones menores", pero las describió como "resultados positivos en comparación con el resto de Canadá".
Cooke también destacó las salvaguardias propuestas en Alberta, que incluyen la afirmación del derecho de los pacientes a no recibir atención de médicos que practiquen la eutanasia, así como la protección del derecho de los propios médicos a no causar la muerte de sus pacientes.
Los médicos y otros profesionales sanitarios de Alberta también tienen ahora prohibido proponer la eutanasia como opción médica, debiendo esperar a que sea el paciente quien plantee el tema.
Aunque el recurso al suicidio asistido sigue siendo elevado en Canadá, Schadenberg afirmó que el incremento descontrolado de estos casos en el país está generando una reacción adversa en otras naciones.
"Escocia rechazó su proyecto de ley sobre suicidio asistido, el proyecto del Reino Unido murió en la Cámara de los Lores [y] Eslovenia revocó su ley de suicidio asistido", afirmó, argumentando que "todo esto está relacionado con lo extrema que se ha vuelto la situación en Canadá".
Cooke señaló que Campaign Life Coalition está instando a otras provincias a desarrollar sus propias salvaguardias, al tiempo que promueve la concienciación sobre "los horrores de la eutanasia" mediante actividades de incidencia pública y manifestaciones.
Por su parte, Schadenberg declaró a EWTN Pro-Life Weekly en marzo que la lucha contra la eutanasia en Canadá es "una situación a largo plazo en la que debemos involucrarnos".
"La mayoría de las personas que mueren por eutanasia no lo hacen porque estén sufriendo un dolor extremo... Normalmente es porque sienten que su vida carece de significado, propósito o valor", afirmó.
"Lo más importante que podemos hacer es reconocer la importancia de cuidar a las personas, de estar con ellas", sostuvo.
Asimismo, exhortó a los defensores de la vida a procurar que "los familiares y amigos... cuando atraviesan una enfermedad, no se sientan solos, no se sientan abandonados, no sientan que su vida carece de significado, propósito o valor, y que sepan que realmente hay alguien que se preocupa por ellos".


