
Polonia tendrá la imagen de la Virgen María más alta de Europa

Los polacos han terminado la construcción de la imagen de Nuestra Señora más alta del continente, con donaciones privadas.
La solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el próximo 15 de agosto, es el día elegido para la inauguración de la que será la estatua dedicada a la Virgen María más alta de Europa. El monumento, levantado en la localidad polaca de Konotopie (a unos a 170 kilómetros al noroeste de Varsovia), mide 55 metros, incluido su pedestal, y sus constructores esperan que se convierta en uno de los grandes símbolos marianos del continente.
La colosal imagen de la Santísima Virgen forma parte de un complejo religioso a pocos kilómetros del santuario dedicado a la Virgen Dolorosa de Konotopie, que ya es destino tradicional de peregrinaciones. La imagen se ha inspirado en la Dolorosa original y el pedestal tiene forma de corona y se podrá subir a él. El proyecto pone de relieve la profunda devoción a la Madre de Dios que caracteriza a la nación polaca. Según sus promotores, el monumento, que podrá verse a varios kilómetros de distancia, pretende ser un signo visible de fe, esperanza y confianza en la intercesión de la Virgen. Asimismo, esperan que llegue a ser un lugar de peregrinación y oración para los católicos de toda Europa.
La construcción ha costado unos cien millones de eslotis polacos (es decir, alrededor de veintitrés millones de euros) y ha sido financiada privadamente. Los principales benefactores han sido Roman Karkosik, un multimillonario polaco, y su esposa Grazyna, que viven en un pueblo cercano.
La nueva estatua supera en magnitud a otros grandes monumentos marianos europeos, como la imagen de Nuestra Señora de Mas Rillier (Miribel, Francia), de 35 metros. No obstante, su altura sigue siendo muy inferior a la de la monumental imagen de la Madre de Toda Asia, Torre de la Paz, situada en Filipinas. Esta última se encuentra en el centro de peregrinación de Montemaría, en la ciudad de Batangas, y mide 98 metros de altura. Es obra del escultor filipino Eduardo Castrillo y se terminó en 2021.
La iniciativa polaca constituye un testimonio de que, frente a la creciente secularización de Europa occidental, siguen surgiendo proyectos públicos de gran envergadura destinados a honrar a la Santísima Virgen y recordar la presencia del cristianismo en la vida de las naciones europeas. El hecho de que, al mismo tiempo, en España se trabaje para desnaturalizar (y, a la larga, presumiblemente derribar) la gran Cruz del Valle de los Caídos es una muestra de que la lucha por el alma de Europa continúa.

