SANTA BRÍGIDA DE SUECIA: LA MÍSTICA QUE CONTÓ LOS DOLORES DEL REDENTOR
SANTA BRÍGIDA DE SUECIA: LA MÍSTICA QUE CONTÓ LOS DOLORES DEL REDENTOR
Nacida hacia 1303 en Finsta, Suecia, en el seno de una noble familia profundamente creyente, Brígida Birgersdotter marcó su vida por la fe desde muy niña . A los diez años, una visión de Cristo crucificado le grabó en el alma el amor y el sufrimiento de nuestro Salvador, convirtiendo la Pasión en el centro de su existencia. Esposa ejemplar de Ulf Gudmarsson durante veintiocho años y madre de ocho hijos —entre ellos Santa Catalina de Suecia—, tras quedar viuda renunció a sus bienes, fundó la Orden del Santísimo Salvador y consagró su vida a la oración, la penitencia y la reforma de costumbres. Canonizada en 1391 y declarada copatrona de Europa, sus Revelaciones Celestes son un tesoro espiritual que ha guiado a millones de almas .
Durante largo tiempo, Brígida pidió al Señor con inmenso amor conocer la magnitud de los sufrimientos que padeció por nosotros. En respuesta a su súplica, Jesucristo se le apareció y le reveló: «Recibí cinco mil cuatrocientos ochenta golpes en mi cuerpo durante la Pasión» . Para honrar cada uno de esos tormentos, el Salvador le enseñó que recitando diariamente quince Padrenuestros, quince Avemarías y las oraciones que le dictó, durante un año entero, se rendiría homenaje a cada una de esas heridas, con promesas de abundantes gracias para quien lo hiciera con devoción.
Esta revelación no es solo un número: nos descubre hasta qué punto fue golpeado, escarnecido y destrozado el Cordero de Dios por amor a nosotros, sin que faltara ni un solo instante de su entrega total. Brígida supo ver en cada golpe la expresión del amor infinito que llevó al Hijo de Dios a entregar su vida por la salvación de la humanidad. Su testimonio nos invita a no pasar indiferentes ante el precio de nuestra redención, a reparar con amor lo que el pecado ha causado y a acoger con gratitud el sacrificio que nos devolvió la vida eterna.


