QUIERO VELA NO PETRÓLEO

"¡QUIERO VELA...NO PETRÓLEO!"

Ante la proximidad de las fiestas navideñas en las cuales conmemoramos el Nacimiento y la Encarnación del Verbo, que redimió de sus pecados a los que aceptan Su divinidad y Su Bautismo; a Jesús, el Cordero Inmaculado.

Hacemos votos para que, en este tiempo de Adviento, nos preparemos gustosos y estemos rebosantes de la Gracia que el Niñito Dios nos ofrece a través de los Sacramentos.

No es una fiesta más en nuestra agenda; no se limita a beber ponche y recibir regalos. Tampoco es tiempo de bailes paganos y mucho menos momentos de beber hasta la fuga de la conciencia.

Es el tiempo de la "Epifanía", revelación gozosa, que nos invita a reflexionar sobre este extraordinario y único momento que es, nada menos, "La Plenitud de los Tiempos", donde la promesa de la Redención toma Carne y comparte nuestras miserias para consolar el alma de las vicisitudes de todo el año y para alimentar la esperanza en el Dios amoroso que todo lo puede.

Es el tiempo de la Navidad, donde el objetivo es abrir el corazón y ofrecerlo a Dios como pesebre para que repose y anide el Creador de todas las cosas. Sólo viviendo en Él se transforma la solidaridad en Caridad aplicada en nuestros hermanos. Es con los hombres y mujeres bautizados del mundo que podremos compartir la alegría del "Dios con nosotros".

Está por llegar el "Emmanuel", el único que puede transformar al mundo desde los corazones, y el único que puede abrir las puertas de la Gloria, cerradas antes por nuestras culpas.

"¡Aleluya! ¡Nos ha nacido un Salvador!", gritaremos la noche del 24. Es la Noche Buena en la que, reunidos en familia, recordaremos el gran regalo de la Salvación y no el regalo egoísta de regalarnos a nosotros mismos, con desagradables chistes y una alegría etílica y malsana.

Recordemos a Nuestro Señor Jesucristo en Su Aniversario 2019 y ofrezcámosle el mejor regalo: ¡Nuestro amor a Él a través de los demás!


SAPIENTIA LDI
EDITORIAL