LOS PELIGROS DEL REIKI: LA ADVERTENCIA DE LOS EXORCISTAS
LOS PELIGROS DEL REIKI: LA ADVERTENCIA DE LOS EXORCISTAS
El Reiki se presenta a menudo como una técnica inocente de armonización y bienestar, basada en la imposición de manos y la supuesta canalización de una "energía universal". Pero para los exorcistas y la reflexión doctrinal católica, encierra riesgos espirituales serios que conviene conocer. La Asociación Internacional de Exorcistas y diversos documentos episcopales advierten que su cosmovisión no coincide con la Fe cristiana, y que su práctica puede abrir puertas a influencias que no provienen de Dios.
Su origen y fundamentos proceden de tradiciones orientales que conciben la realidad como flujos de energía impersonales, reduciendo lo espiritual a fuerzas manipulables. Se sustituye la acción de Dios, la Gracia y los Sacramentos por una técnica que promete resultados al arbitrio humano, cayendo en lo que la Iglesia califica como superstición: buscar poder o sanación fuera del orden establecido por el Creador. Al confiar en estas vías, se desplaza la fe en Jesucristo, único Salvador y Mediador, hacia prácticas que invocan realidades no discernidas.
Los exorcistas relatan numerosos casos de personas que, tras recibir o practicar Reiki, han presentado alteraciones inexplicables: angustia persistente, alejamiento de la oración, pesadillas, cambios bruscos de carácter o una sensación de opresión que desaparece solo al recurrir a los Sacramentos y a la oración. El peligro radica en que, al no identificar la fuente de esa supuesta "energía", se abre la voluntad a cualquier poder espiritual, sin la protección que da la Gracia de Cristo. El maligno suele presentarse como "luz" o bienestar para ganar confianza y luego atar a la persona.
No se trata de negar el deseo legítimo de alivio o paz, sino de recordar que no todo lo que parece beneficioso viene de Dios. La sanación verdadera procede de la Gracia divina y de los medios lícitos; recurrir a caminos no conformes con la Fe es tentar a Dios y exponerse a riesgos innecesarios. Como advierte la Escritura: "examinad los espíritus para ver si vienen de Dios". La prudencia y la adhesión a la enseñanza de la Iglesia son la mejor defensa para no confundir bienestar pasajero con salud integral y salvación eterna.


