¡UNA SOLA IGLESIA!... No, dos.

Los que afirman que coexisten "dos Iglesias" dentro de la Católica, ya empezaron mal. Si escriben en publicaciones, hay que empezar llamando las cosas por su nombre. Decir que en la verdadera Iglesia de Cristo hay dos "Iglesias", y que una de ellas debe escribirse con minúscula, para empezar, ya es un absurdo doctrinal. Sería una herejía afirmar que la Iglesia Católica no es Una, ni Santa, ni Universal, ni Apostólica.
Esta visión hegeliana (dicotómica) sobre la Historia de la Iglesia, es una idea moderna sostenida por el pseudo católico Jacques Maritain en el siglo XX. Hoy día, lo siguen quienes sostienen que la Iglesia Católica de la Edad Media pensó y vivió de una manera que hoy resulta ya "congelada" y "momificada". Esa "iglesia", dicen, que, debido a todas sus "culpas" (por ser dogmática, inmóvil, autoritaria, intransigente, obsesiva en la belleza de la liturgia, milagrera, apocalíptica, etc.), debe estar ya sepultada y, con ella, todos los tradicionalistas de hoy. Además, dicen, que estos vetustos, que ya están cansados, profesan un nacionalismo que ya no puede ser compatible con las modernas pastorales globalistas…
Si lo pensamos bien, estas ideas son más de un ideólogo, y de izquierda, que de un creyente católico.
Estamos de acuerdo en que, en la única Iglesia verdadera, siempre ha habido una filigrana de explicaciones, visiones e interpretaciones sobre la doctrina de la Iglesia; unas más ortodoxas que otras. Sin embargo, en la Iglesia Católica, predominó siempre una única Fe, una misma Moral, los mismos Sacramentos y se conservó lo más sagrado en la Liturgia. Ciertamente ha habido cambios en lo accidental pero no en lo esencial. La Iglesia, por naturaleza es tradicional, porque sus fuentes básicas son la Revelación y la Tradición, y porque al Evangelio de Cristo no se le debe cambiar ni una "iota", y el mismo N. S. Jesucristo reiteró la permanencia de su doctrina y de su Iglesia, la "Nueva Jerusalén", hasta la eternidad.
Los católicos que buscan conservar los Dogmas, Mandamientos, Sacramentos y Culto con la misma veneración y belleza que en los tiempos de mayor esplendor de la Iglesia Católica de siempre, no merecen vituperio.
La Iglesia Católica no ha muerto ni morirá jamás; ha vivido y sobrevivido en más de 2000 años, a las tempestades lanzadas por el infierno y por sus enemigos. Y así será siempre, porque lo profetizó el mismo Cristo. La Iglesia no está ni en sus edificios ni en sus apariencias; está en la esencia de la verdadera Fe. Y se es más católico en la medida en que se guarde con mayor fidelidad el Evangelio eterno de Cristo y su Iglesia milenaria, que a los vaivenes progresistas del momento. Para Dios, los que le son verdaderamente fieles, no son "anónimos", ni "mediocres" ni viven en "el pantano".
CRISTO, EL ALFA Y EL OMEGA… ¡CRISTO AYER, HOY Y SIEMPRE!
