
Tras presiones y oraciones, renuncia profesora proabortista de Notre Dame

Un rosario en la Gruta de Notre Dame, dimisiones de profesores y la presión de más de una docena de obispos han bastado para que la universidad americana dé marcha atrás en el polémico nombramiento de una académica defensora del aborto.
La «Marcha sobre la Cúpula» prevista para mañana para exigir a la Universidad de Notre Dame que fuese fiel a su inspiración católica va a ser más festiva de lo esperado, aunque los estudiantes no bajan la guardia. No es la primera, ni será la última vez que para la Universidad el carácter católico es secundario.
Que el reclamo haya sido dirigido por el obispo titular de la diócesis en la que se sitúa la Universidad ha puesto el foco en la cuestión. A muchos católicos de Europa e Hispanoamérica les cuesta imaginarse un pastor así, que vele por las almas a él encomendadas.
Susan Ostermann, profesora asociada de asuntos globales en la Keough School of Global Affairs de la Universidad de Notre Dame, ha renunciado a asumir la dirección del Instituto Liu de Estudios Asiáticos después de que su nombramiento desatara una oleada de críticas que alcanzó a obispos, donantes, profesores y estudiantes de la institución.
La decisión ha sido comunicada hoy, 26 de febrero, mediante un correo electrónico enviado a los estudiantes de la Keough School por su decana, Mary Gallagher, quien elogió a Ostermann como «una respetada académica en política del sur de Asia y gobernanza regulatoria». La profesora, que se incorporó a Notre Dame en 2017, permanecerá como miembro del claustro de la escuela, aunque no asumirá el cargo directivo que debía ocupar en julio.
Una trayectoria de activismo a favor del aborto
El nombramiento, anunciado en enero, desencadenó una protesta inmediata en cuanto se conoció el historial público de Ostermann como defensora vocal de la legalización del aborto. La profesora ha firmado o cofirmado numerosos artículos de opinión en los que defiende el acceso al aborto como esencial para la libertad y el bienestar de las mujeres, y critica los centros de ayuda al embarazo como «engañosos» y las leyes que protegen la vida como «opresivas».
En uno de esos textos, escrito junto a la exProfesora de Notre Dame Tamara Kay, las autoras afirmaron que «casi el 90 por ciento de los abortos se producen durante las primeras diez semanas de gestación, cuando no hay bebés ni fetos», y describieron el aborto como una práctica segura sin consecuencias físicas ni psíquicas a largo plazo. En otro artículo sostuvieron que «penalizar el aborto causa un daño irreparable» y que el acceso al aborto «respeta la dignidad inherente de las mujeres».
Ostermann también ha argumentado que las leyes contrarias al aborto «tienen sus raíces en la supremacía blanca y el racismo», y ha sostenido que la interrupción del embarazo es compatible con el «desarrollo humano integral», principio fundacional de la propia Keough School de Notre Dame. Además, ejerce como consultora del Population Council, organismo internacional que promueve el aborto y la contracepción en el ámbito internacional.
Ya en 2022, el entonces presidente de la universidad, el padre John Jenkins de la Congregación de la Santa Cruz, publicó una carta abierta en el Chicago Tribune en la que desvinculaba a la institución de las posiciones de Ostermann, al tiempo que defendía el principio de libertad académica.
La respuesta del Obispo y la comunidad universitaria
La figura más prominente en la oposición al nombramiento fue el Obispo de Fort Wayne-South Bend, Kevin Rhoades, diócesis en cuyo territorio se ubica Notre Dame. En un comunicado publicado en la web diocesana, Rhoades calificó el nombramiento de «escándalo» y manifestó su «consternación» y «fuerte oposición». El prelado cuestionó el argumento de la libertad académica esgrimido por la universidad para defender la designación: «La libertad académica atañe a la libertad del profesorado para llevar a cabo su investigación según su propio criterio e intereses profesionales. Este nombramiento, por el contrario, se refiere al cargo administrativo oficial para liderar una unidad académica. Tales nombramientos tienen un profundo impacto en la integridad del testimonio público de Notre Dame como universidad católica», escribió.
Rhoades encabezó además una vigilia de oración en la Gruta de Nuestra Señora de Lourdes, dentro del recinto universitario, en la que se rezó el rosario junto a decenas de fieles como acto de testimonio a favor de la vida. La jornada fue organizada, entre otros, por estudiantes que preparan para el 27 de febrero una manifestación denominada «March on the Dome», en protesta por el nombramiento y por lo que consideran un progresivo alejamiento de Notre Dame de su identidad católica.
Según fuentes cercanas a la universidad consultadas por The Pillar, la oposición al nombramiento no se limitó a las voces públicas: casi una docena de obispos adicionales trasladaron sus objeciones de forma privada al presidente de la universidad, el padre Robert Dowd, quien, según esas mismas fuentes, había sido tomado «completamente por sorpresa» por el nombramiento y no había sido informado de su probable impacto en la comunidad universitaria ni en la imagen pública de la institución. El nombramiento había pasado por la oficina del rector académico, John McGreevy, sin que este planteara objeciones.
Dos profesores dimiten y la protesta continúa
La contestación interna también fue notable: dos profesores vinculados al Instituto Liu dimitieron en señal de protesta, y la junta directiva de la asociación estudiantil Right to Life de Notre Dame exigió formalmente que el nombramiento fuera revocado. Fuentes cercanas a la universidad describieron a los donantes como «furiosos», incluidos benefactores del propio Instituto Liu.
A pesar de que Ostermann ha declinado el cargo, los organizadores de la manifestación del 27 de febrero han confirmado que la protesta seguirá adelante. El Sycamore Trust, una de las entidades promotoras, subrayó que «las preocupaciones de los estudiantes fieles no se limitan a un solo nombramiento».


