“SACERDOTISAS”, CONCEPTO NO CRISTIANO

24.07.2026

Recientemente, en un periódico francés catalogado como "católico", apareció un artículo a favor de la ordenación de mujeres en la Iglesia. Esta idea siempre ha sido combatida por las mentes más sabias y santas por el hecho de ser contraria al Evangelio que Cristo heredó a su Iglesia. Sin embargo, estos ataques a la doctrina Católica, ya antiguos, ahora son difundidos no por sus enemigos (masonería, ocultismo, protestantismo, anglicanismo) sino, tristemente, por algunos sectores católicos mal informados o de mala voluntad. Las autoridades eclesiásticas deberían parar en seco todas las audaces ideas de la modernidad, nacidas de ideologías o modas, cuando no de expresas prohibiciones canónicas o de herejías.

Si algunas mujeres de hoy, llamándose cristianas o católicas, aspiran a ser sacerdotisas porque el ultra feminismo que profesan se los exige, pues que se vayan a hacer carrera a otras comunidades que, aunque se digan "cristianas", no viven el verdadero espíritu de Cristo. Si para "realizarse" como mujeres están dispuestas a quebrantar la sagrada doctrina Católica, fundada en la Revelación y en la Tradición de veinte siglos, ahí están los cientos de asociaciones -que no "iglesias"-, e incluso satánicas, que pueden ofrecerles el nombramiento de "sacerdotisas".

¡No se engañen, católicas de buena voluntad! Lo que subyace en estas desordenadas pretensiones de feministas es un tremendo ego por ejercer un ministerio al que Cristo nunca las llamó. Cristo nunca llamó a la mujer al Sacerdocio. La Iglesia siempre ha explicitado este tema que no es el objeto de nuestro artículo. Simplemente diremos que si Cristo hubiera querido "sacerdotisas", hubiera llamado a doce mujeres como sus discípulas, les hubiera enseñado su doctrina de manera directa durante tres años, ante ellas hubiera instituido el Sacramento de la Eucaristía y el del Orden nombrándolas sus sucesoras. También a ellas las hubiera enviado, antes de su Ascensión, a bautizar a todas las naciones y a predicar el Evangelio. Pero Cristo, el Dios hecho Hombre, la Sabiduría Encarnada -que no Se engaña ni nos engaña-, no lo hizo porque no quiso. Porque, por su infinita Sabiduría, quiso encomendar el sagrado Sacerdocio a los varones y otras importantes misiones a las mujeres. Cristo amó tanto a la mujer, que la creatura más perfecta, santa y bendita, es Mujer: la Virgen María, su Madre Santísima… y no necesitó hacerla Sacerdotisa, Obispa o Papisa para honrarla más.

Que no se nos olvide a los católicos que la Iglesia, aunque viva en el mundo ¡no pertenece al mundo! Fue fundada por el Dios Encarnado y es una institución divina y humana que está por encima del mundo por la veracidad y santidad de su doctrina, y que sólo existe para la salvación de las almas. La Iglesia no tiene que hacerse "mundo" o adaptarse a él porque si lo hiciera se convertiría en una ONG más… El mundo con sus modas y principios falsos es un enemigo del alma. ¡Es el mundo el que tiene que ser sanado por la Iglesia! Católicos y católicas: dejemos de ser cómplices de este sofisma. El feminismo pertenece al mundo, por cierto, muy ideologizado y contaminado; las "sacerdotisas" no es un concepto cristiano.

La verdadera Iglesia de Cristo, la Católica, es el Reino de Dios en la tierra, pero, dijo Cristo Nuestro Señor: Mi Reino no es de este mundo (Juan 18,36) y Yo no soy del mundo (Juan 17, 46). 

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