Nueva York abre el camino al suicidio asistido

21.08.2026

Este mes ha entrado en vigor la ley estatal de suicidio asistido de Nueva York. Otros trece estados también permiten esta práctica, pero Nueva York tiene una influencia especial. El catolicismo de la gobernadora resulta particularmente escandaloso.

Kathy Hochul, primera mujer gobernadora del Estado de Nueva York, supuestamente católica y conocida defensora del feminismo liberal, firmó en febrero la ley de suicidio asistido, que ha entrado en vigor este mes de agosto. Una de las principales preocupaciones es su «efecto cascada»: dada la influencia política de Nueva York, existe el riesgo de que su legislación pueda replicarse en otros estados o países.

Presentada bajo el eufemismo de «Ley de Asistencia Médica para Morir», la nueva norma se diferencia de la eutanasia directa, donde el médico administra el fármaco letal, en que el paciente puede automedicarse y solo recibe la asistencia necesaria para ello del personal sanitario.

Para poder hacer uso del suicidio asistido, la ley exige padecer una enfermedad terminal, tener una expectativa de vida inferior a seis meses y conservar capacidad para tomar decisiones médicas de administrarse el medicamento prescrito. El procedimiento incorpora medidas de control, como una solicitud verbal que deberá registrarse en audio o video, una solicitud escrita firmada por el paciente y dos testigos, una evaluación obligatoria realizada por un psicólogo o un psiquiatra, la confirmación de dos médicos de que la persona reúne las condiciones previstas por la ley, etc.

La experiencia de varios países, sin embargo, indica que los controles no sirven para nada. Se establecen para tranquilizar al electorado y después se van relajando de forma gradual hasta que desaparecen por completo. Al final, solo queda la eutanasia libre para todos, cuando no obligatoria en el caso de aquellos que resultan molestos o gravosos para la sociedad.

Oposición de la Iglesia

La medida ha suscitado desde febrero la oposición de algunas órdenes religiosas y varios obispos. Varias congregaciones de monjas, además de la Diócesis de Rockville Centre, demandaron al estado de Nueva York para evitar que les obligara a informar sobre el suicidio asistido o a derivar a pacientes a lugares donde lo practicaran. Las autoridades estatales pactaron un arreglo temporal para no aplicar temporalmente represalias a estas instituciones religiosas.

El precedente del aborto

Este patrón legislativo ya se vivió con el aborto: tras su despenalización en 1970, el estado de Nueva York dio un paso decisivo en 2019 al flexibilizar aún más los supuestos y blindarlo como derecho fundamental ante el giro conservador de la Corte Suprema impulsado por Donald Trump.

Hochul, doctorada en Jurisprudencia por la Universidad Católica de América y entonces vicegobernadora, declaraba en 2019: «Hoy estamos codificando las protecciones de Roe v. Wade en la ley estatal para garantizar que el derecho a un aborto seguro y legal esté protegido para siempre en Nueva York. Las decisiones sobre el propio cuerpo deben tomarse entre una mujer y su médico, no por los políticos». A menos que esos políticos estén blanqueando y legalizando la muerte de inocentes, se le olvidó añadir a la «católica» vicegobernadora. 

Fuente: https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=55761   

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