MUJERES FUERTES, VALIENTES Y DETERMINADAS

"¡Mujeres empoderadas!" … Con este adjetivo muchas mujeres hoy en día dicen identificarse cuando se habla de sus logros profesionales, de su independencia, cuando sienten tener el control sobre sus vidas y decisiones, y que su voluntad ha sido cumplida.
¿Esto será el ejemplo verdadero de una mujer que "tiene poder"?
Consideremos que "tener poder" es la capacidad de actuar, influir o dominar de manera profunda en alguien. Este "poder" se potencializa cuando se aplica a uno mismo, y entonces, vemos el ejemplo de ¡Mujeres extraordinarias: fuertes, valientes y determinadas! … que independientemente de la edad y experiencia, por sus convicciones ¡dominaron su voluntad, enfrentaron sus miedos y, sus más íntimos deseos los convirtieron en realidad! Porque lograron entender que el poder que mueve al interior, al espíritu, no proviene de uno mismo, se otorga.
¿Quién tendrá tal potestad para otorgar "poder interior"?
En la Historia tenemos ejemplos de mujeres que su actuar las sobrepasa: su heroísmo, valentía y su gran poder interior parecen inexplicables, sin embargo, son la respuesta de Dios a su fe inquebrantable … ¡Sólo Dios puede actuar desde lo más íntimo de nuestro ser, cuando habita en el! Vemos ejemplos como Santa Juana de Arco o Santa Inés, jóvenes que no repararon en defender lo más valioso que ellas podían ofrecer a Dios como prueba de su amor a Él : su virginidad consagrada, su firmeza en la Fe incluso ante el martirio, y su obediencia a la Voluntad divina.
Aquellas mujeres que consideran que todo es mérito propio, interesante sería que analizaran cómo se han desarrollado las cosas a su alrededor … ¿Qué consejos, que personas, que circunstancias, que decisiones han tomado? Y también analizar como miden su "nivel de empoderamiento", por la paz o tranquilidad espiritual o por los bienes materiales obtenidos.
En cuestiones del interior, del espíritu, Dios brinda lo necesario para que te unas a Él y crezcas en este aspecto. Pero también el demonio inspira e infla la imaginación para desviar nuestra mente y para que pongamos todos los esfuerzos en cosas materiales, que no abonan a nuestro crecimiento espiritual.
Ser santas no es cosa del pasado … sería la aspiración suprema de la mujer … llegar a ese grado de perfección. Eso si sería ser una mujer con gran poder interior.
No tengamos miedo a reconocer que necesitamos de Dios para poder ser mejores … Si queremos ser empoderadas, entonces volteemos y pidamos a Quien tiene el verdadero poder.
Y no dejemos de cuestionarnos … ¿De verdad quiero ser mujer "empoderada" o tener "poder interior, para ser valiente, fuerte y determinada?
¡A Dios gracias por cada cosa que nos brinda y por abrirnos los ojos a la realidad!
