“MISA AZTECA”: ABSURDO E IRREVERENCIA

Hace un mes, en la Catedral de Los Ángeles, California, se llevó a cabo algo a lo que le llamaron "Misa Azteca". Lo más escandaloso del hecho es que el espectáculo, que no ceremonia católica, se llevó a cabo en el altar del templo, el espacio más sagrado del culto porque, exactamente ahí, se renueva el Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en la cruz. Es decir, el lugar donde, en cada Misa se renueva -¡y hasta el fin de los tiempos!- de manera incruenta, aquel Sacrificio en el que Cristo ofreció su Cuerpo y Sangre para la Redención de los hombres.
Este gran misterio de la Redención, sólo puede realizarse por un Ministro válidamente ordenado y bajo un Canon válidamente aprobado. En una palabra, la Misa es la máxima expresión del culto a Dios por lo que el altar es sagrado, es sólo para Dios. Los espectáculos no deben profanar el templo o casa de Dios, mucho menos el altar en donde el vino y el pan se transforman en la Sangre y Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo.
La "Misa Azteca" no tiene nada de Misa porque simplemente es un espectáculo donde esas danzas y música son expresiones de origen pagano. El que las danzas indígenas en México acompañen en la procesión a una advocación Mariana o Santo patrono, no hace mella al culto católico pues sus oraciones, cánones y liturgias en cuanto a la esencia, la "forma", pertenecen al orden de la Fe, de la Doctrina y, por lo tanto, son sagradas; no son folclor ni forman parte del teatro pagano. Hay que distinguir: la Santa Misa Católica es sacratísima porque consiste (o debe) en el Sacrificio incruento del Dios-Hombre que se eleva hacia el Dios Trinitario. El teatro, en cambio, es una simple expresión artística humana. El culto sagrado tiene su propio recinto: el templo; las artes escénicas deben exhibirse en espacios propios: teatros, salones o plazas públicas.
En cuanto al fondo del tema de este artículo, recordemos que la Misa y la liturgia se fundamentan en dogmas y Misterios basados en la Revelación divina, no en herencias idolátricas. Las partes de la Misa, como el Kyrie, el Gloria o el Sanctus, son producto de más de 2000 años de Fe y Tradición Apostólica, Patrística y Tridentina; nada tiene que ver con las tradiciones paganas de los "pueblos originarios", como pretenden hacerlo los autores de la "Misa Azteca".
No se confundan, en la Religión Católica no existen los sincretismos, aunque la Iglesia aprecie a todos los pueblos porque sus habitantes son objeto de salvación. Si los paganos e indigenistas desean presentar sus danzas y "cantares" prehispánicos, que usen lugares públicos o privados ex profeso, pero no los altares católicos.
