
Ley del suicidio asistido entra en vigor en Nueva York a pesar de impugnación de la Iglesia Católica

La ley que legaliza el suicidio asistido en el estado de Nueva York entra en vigor este miércoles 5 de agosto, aunque las instituciones católicas que impugnaron la norma seguirán, por el momento, protegidas por la medida cautelar concedida la pasada semana por un tribunal federal. La Iglesia mantiene así abierta su batalla judicial contra una legislación que considera incompatible con la dignidad inviolable de toda vida humana.
La denominada Medical Aid in Dying Act, promulgada por la gobernadora Kathy Hochul el pasado mes de febrero, permite que personas diagnosticadas con una enfermedad terminal y una esperanza de vida de seis meses o menos puedan solicitar una prescripción médica para «poner fin a su vida». La norma que establece determinados requisitos y controles, ha suscitado una firme oposición por parte de la Iglesia católica y de diversas organizaciones provida y de defensa de las personas con discapacidad.
Las religiosas siguen protegidas por los tribunales
Aunque un juez federal desestimó recientemente la demanda presentada por varias asociaciones de personas con discapacidad al considerar que los demandantes carecían de legitimación procesal, la situación es distinta para las instituciones católicas.
La diócesis de Rockville Centre y cuatro congregaciones religiosas —las Carmelitas para los Ancianos y Enfermos, las Hermanitas de los Pobres, las Dominicas de Hawthorne y las Hermanas Misioneras de San Benito— continúan adelante con su recurso contra la ley. Además, una jueza federal les concedió la semana pasada una medida cautelar que impide al Estado obligarlas a participar en la aplicación de la norma mientras se resuelve el litigio.
Las religiosas sostienen que facilitar, incluso de manera indirecta, el acceso al suicidio asistido vulneraría su libertad religiosa y sería incompatible con la misión que desarrollan desde hace décadas al servicio de ancianos y enfermos terminales.
«Nunca nos someteremos a la cultura de la muerte»
El obispo de Rockville Centre, John Barres, reiteró su rechazo a la nueva legislación y aseguró que la diócesis «nunca se someterá a la cultura de la muerte». El prelado calificó el suicidio asistido como «un grave fracaso moral» y recordó que «Cristo, médico divino, nos llama a acompañar a los enfermos y moribundos con compasión, no a abandonarlos a la muerte».
La Conferencia Católica del Estado de Nueva York ya había advertido durante la tramitación de la ley de que esta transmite a los enfermos, a las personas mayores y a quienes viven con discapacidad el mensaje de que su vida tiene menos valor cuando aumenta el sufrimiento o la dependencia.
La respuesta de la Iglesia
Con la entrada en vigor de la ley, Nueva York se suma a otros estados estadounidenses que permiten el suicidio asistido. Sin embargo, para la Iglesia el verdadero camino frente al sufrimiento no consiste en provocar deliberadamente la muerte del paciente, sino en reforzar los cuidados paliativos, el acompañamiento espiritual y la atención integral a quienes afrontan el final de su vida.
La batalla judicial iniciada por la diócesis de Rockville Centre y varias congregaciones religiosas continuará en los próximos meses y podría marcar el alcance de la protección de la libertad religiosa frente a las leyes de suicidio asistido en Estados Unidos.


