LA SOBERBIA DE CREERSE DUEÑO DE LA VERDAD

07.08.2026

A lo largo de los siglos, la inmensa mayoría de las corrientes que se separan de la Iglesia Católica —ya sean protestantes, evangélicas o grupos que imitan su forma— nacen de una misma raíz: la convicción profunda de que un hombre, o un grupo de hombres, ha comprendido mejor la verdad que toda la cadena ininterrumpida que parte de los Apóstoles. No es un error de interpretación lo que las divide; es la soberbia de creer que la razón personal está por encima de la autoridad que Cristo mismo instituyó para custodiar su Evangelio.

Cuando un fundador decide que su lectura de las Escrituras, su visión de la Fe o su experiencia íntima vale más que veinte siglos de Tradición y Magisterio, abre la puerta a la ruptura. Se presenta como el restaurador de la pureza perdida o el reformador con una interpretación personal. Pero al hacerlo, sólo se adhiere a su propio criterio: la verdad deja de ser la Revelación, para convertirse en un imperativo de propiedad privada de quien se atreve a decir "yo sé más".

Esta actitud se repite una y otra vez: cada desacuerdo, cada matiz distinto, cada preferencia personal se convierte en motivo para fundar algo nuevo. De ahí nacen miles de denominaciones, cada una con su regla, su interpretación y su líder, que terminan respondiendo más al carácter de quien las creó que al Evangelio que dicen predicar. Por ejemplo, en E.E. U.U. existen según los informes, cerca de 60,000 denominaciones de comunidades religiosas.

La soberbia les hace olvidar que la Fe no se construye a la medida del hombre, sino que el hombre se ajusta a la Fe; no es la verdad la que se adapta a nuestra razón, sino nuestra razón la que debe humillarse ante la Verdad revelada.

Al rechazar la autoridad legítima, olvidan que la autoridad no es poder humano, sino cauce que Dios dejó para que no naufraguemos en el mar infinito de las opiniones. La soberbia de creerse con la razón absoluta, desprecia las dos fuentes de la Religión Católica: La Revelación y la Tradición de casi 2000 años. Además confunde al pueblo y reduce la Fe a una ideología más, sostenida por el carisma o la voluntad de los protestantes. La verdadera sabiduría cristiana empieza al reconocer que no somos nosotros los dueños de la verdad, sino que es Cristo y la Fé Católica la Verdad la que nos posee y nos une. 

Share