LA APOSTASÍA DEL CONFORT: EL AMOR PROPIO FRENTE AL SACRIFICIO CRUENTO

En el panorama actual de la Cristiandad, asistimos a un fenómeno tan sutil como devastador: la sustitución del Amor a Dios por un amor propio malentendido, que no es sino una forma refinada de narcisismo espiritual. Bajo la óptica de la Tradición Católica, la humanidad ha comenzado a preferir un "manjar de ideologías" que prometen el paraíso en la tierra, evitando el camino estrecho del Calvario.
El Banquete de las Ideologías y la Irresponsabilidad
El mundo moderno ofrece un menú de ideologías diseñadas para anestesiar la conciencia. El confort, el dinero y la diversión se presentan como los fines últimos de la existencia. La tragedia radica en que gran parte de la grey católica ha optado por la irresponsabilidad: la renuncia a la carga de la Verdad para abrazar una subjetividad sin vergüenza.
Esta "fe de alfileres" se sostiene sólo mientras no incomoda. Es una fe que huye del sacrificio porque ha olvidado que la libertad cristiana no es la ausencia de límites, sino la capacidad de elegir el Bien absoluto y el bien, del mal. Al buscar el confort a toda costa, el hombre se convierte en esclavo de sus apetitos, cayendo en una concupiscencia que nubla la razón y debilita la voluntad.
La Traición al Sacrificio Cruento
La raíz de esta tibieza es una profunda crisis de convicción. Muchos bautizados no están realmente convencidos del Amor del Padre ni del Cruento Sacrificio de N.S. Jesucristo.
La Fe como Adorno: Se percibe la religión como una tradición cultural o un código ético ligero, olvidando que cada gota de Sangre derramada por Cristo en la Cruz fue el precio por el rescate de las almas.
El Miedo a la Cruz: Al no comprender el valor redentor del sufrimiento, cualquier exigencia moral es vista como una imposición "opresiva". Se traiciona la fe por un plato de lentejas de aceptación social y éxito material.
"Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará." (Mt 16,25). Esta paradoja evangélica es el antídoto contra el amor propio que carcome la Iglesia.
La Radicalización de la Fe: El Despertar del Amor Contenido
Frente a este letargo, la Tradición enseña que sólo una firmeza de la Fe puede romper las cadenas de la concupiscencia. No se trata de un fanatismo ciego, sino de volver a la "raíz" (radix): el encuentro vivo con la Santidad de Dios.
El Freno de la Concupiscencia: La naturaleza caída tiende al desorden, pero el Amor de Dios es un fuego que desea arder en el pecho del hombre. Este amor está "contenido", frenado por el apego a lo mundano.
El Despertar: Cuando el alma comprende la magnitud del sacrificio de Cristo y la eternidad que está en juego, la concupiscencia comienza a perder su atractivo. La verdadera caridad es, en esencia, la decisión de dar a Dios "todo".
La Reacción Tradicional
Bajo la óptica tradicional, la respuesta a la irresponsabilidad actual es el retorno a la ascética y a la mística. El reconocimiento del pecado, la necesidad de la Gracia (recibiendo los sacramentos) y la adorTación silenciosa ante el Sagrario, son los únicos medios para fortalecer esa fe que hoy cuelga de alfileres. Sólo aquél que se sabe amado por el Padre hasta el extremo del sacrificio del Hijo, puede despreciar los manjares vacíos del mundo para abrazar la libertad de los hijos de Dios.
Reflexión Final
La humanidad católica se encuentra en una encrucijada: o continuar en el adormecimiento del bienestar material que conduce a la apostasía silenciosa, o despertar el amor contenido a través de una entrega generosa y valiente, que no teme al juicio del mundo. El sacrificio de Jesucristo no fue un gesto simbólico, fue un acto real que exige una respuesta real y total, de parte de cada uno de nosotros, que nos decimos "cristianos".
Esta Cuaresma 2026 es una excelente oportunidad para volver tu corazón a Dios.
