HIMNO AL EJÉRCITO

¡Este es un poema épico de combate y relieve, diseñado para ser declamado con fuerza, haciendo vibrar la fibra más profunda de la identidtad nacional!
Centinela de la Tierra Roja
¡Silencio en la frontera y en el monte!
Que hable la voz que brota del basalto,
aquí no hay generales de horizonte,
aquí hay hombres que saltan al asalto.
No es el desfile de la gala vana,
es el paso que retumba en la conciencia,
es la herencia de la gesta soberana:
¡la fuerza convertida en resistencia!
Vienes del tlatelolca y del guerrero,
del insurgente de mecha y de valor,
tu uniforme es el mapa verdadero
de un México que ignora el deshonor.
En tus venas corre el agua de los ríos,
en tus ojos el desierto y su quietud,
tú conoces los calores y los fríos
de servir a una patria en plenitud.
No te mueve la ambición de la medalla,
ni el aplauso que se olvida en el festín;
tu victoria es ganar cada batalla
donde el hambre o la muerte marcan fin.
Eres tú quien levanta el muro humano
cuando el sismo nos quiere doblegar,
el que extiende con firmeza la mano
para el hijo que vuelve a su hogar.
¡Ejército de rostros de piel de bronce!
¡Escudo de la milpa y del taller!
Que tu estirpe se grabe y se reconoce
en el arte supremo del deber.
Que no haya sombra que tu luz empañe,
que seas siempre del pueblo el guardián,
y que el eco de tu marcha acompañe
el latido de cada volcán.
¡Honor a quien no pide, sino entrega!
¡Gloria al que cuida el sueño del infante!
Mientras la historia en sus páginas navega,
tú mantén la mirada hacia adelante.
Porque México es libre y es sagrado,
porque tú eres su alma y su voz:
¡Que viva por siempre el soldado,
el valiente, el humilde, el de Dios!
La verdadera gloria del ejército no está en la guerra, sino en ser el sostén de la gente cuando todo lo demás falla
