"HACIA UNA ELEVACIÓN DE LA TECNOLOGÍA: RESCATAR SU BONDAD COMO INSTRUMENTO Y SALVAR AL ARTÍFICE"

INTRODUCCIÓN: EL VACÍO TEOLÓGICO EN LA ERA DIGITAL
Hermanos, compañeros, en este tiempo de vértigo. Vivimos sumergidos en un ambiente creado por el hombre: el technium, la esfera tecnológica. Respiramos a través de redes, pensamos con algoritmos como prótesis cognitivas, y confiamos nuestra memoria, nuestra relación e incluso nuestra esperanza a dispositivos y plataformas.
Pero hay un silencio ensordecedor: el silencio teológico. La Iglesia ha hablado sobre la bioética, la economía, la ecología. Pero frente al tsunami digital, nuestra reflexión ha sido tímida, reactiva, a menudo reducida a un "usen con cuidado". No basta.
Necesitamos elevar la Tecnología a través de un concepto ético, cristiano y definido. No para bendecir todo invento, sino para discernir y orientar al hombre hacia su fin último; y a su potencia técnica, hacia su objeto: ser instrumento del hombre para obrar y eficientar la difusión de la verdad y del bien. Hoy presento un plan en tres pilares para construir esta teología.
I. PRIMER PILAR: FUNDAMENTACIÓN ANTROPOLÓGICA Y COSMOLÓGICA
Tesis: El uso de la tecnología no es neutral. Como instrumento del hombre, la tecnología y su uso, es, analógicamente, una extensión del hombre, y por tanto, lleva la huella de su naturaleza: creada, caída y redimible.
1. La Tecnología como "Cooperación con la Creación" (Fundamento):
- El hombre es co-creador. Dios le dio el mandato de "dominar la tierra" (Génesis 1:28), no como un explotador, sino como un jardinero-sacerdote que despliega las potencialidades inscritas en la Creación. El hacha, el arado, el microchip son parte de este despliegue.
- Por tanto, la tecnología, como ente, es un bien. Es parte de la vocación humana de dar forma al mundo. En sí misma, no es un accidente del pecado.
2. La Herida del Pecado: La Tecnología como "Torre de Babel" (Praxis):
- En el hombre, el pecado distorsiona su vocación. La tecnología puede convertirse en el instrumento de la auto-idolatría humana. La Torre de Babel (Génesis 11) es el ejemplo: la tecnología usada para "hacerse un nombre", para prescindir de Dios, para crear una unidad artificial y arrogante.
- Los riesgos actuales son sus manifestaciones: la datificación del ser humano (reducción a datos manipulables), la tecnocracia (el gobierno del algoritmo frío sobre la sabiduría humana), y el Transhumanismo (la promesa tecnológica de una salvación sin cruz, de una inmortalidad sin Dios).
3. El Marco de la Ley Natural:
- Todo desarrollo tecnológico debe ser juzgado a la luz de la ley natural: ¿Respeta la dignidad intrínseca de la persona? ¿Fortalece o debilita los lazos humanos fundamentales (familia, comunidad)? ¿Promueve la verdad, el bien y la belleza, o la mentira, el vicio y la fealdad?
II. SEGUNDO PILAR: PRINCIPIOS TEOLÓGICOS PARA EL DISEÑO Y EL USO
Tesis: Necesitamos principios concretos, nacidos del Evangelio, para evaluar y diseñar tecnologías.
Propongo cuatro principios cardinales:
1. Principio de Subordinación
- La tecnología debe estar subordinada al bien integral del hombre y a su fin sobrenatural. El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado (Marcos 2:27). El algoritmo fue hecho para el hombre, y no el hombre para el algoritmo.
- Aplicación: Diseñar con "interruptores de humanidad": tiempos de desconexión, opciones por defecto que protejan la atención y la intimidad, negarnos a desarrollar tecnologías que suplanten irremediablemente los vínculos caritativos (ej.: cuidado robótico de ancianos que los aísle).
2. Principio de Priorización de la realidad sobre lo digital
- La realidad material es buena y puede ser vehículo para hacer el bien. Por tanto, rechazamos el gnosticismo digital que puede despreciar la realidad natural y sobrenatural, y la creación material, para refugiarse en un mundo virtual "puro".
- Aplicación: Promover tecnologías que mejoren la experiencia corpórea (prótesis, medicina) y que faciliten encuentros personales reales, no que los sustituyan. La comunicación digital debe apuntar al encuentro cara a cara.
3. Principio de Intercomunicación
- La tecnología debe servir para comunicación, no para conexión vacía. Debe construir puentes que conduzcan al otro, no muros de burbujas ideológicas o espejos de narcisismo.
- Aplicación: Favorecer plataformas de código abierto, descentralizadas, que restituyan al usuario el control de sus datos y relaciones. Desarrollar "tecnologías de encuentro" para familias dispersas o para el apostolado.
4. Principio de Esperanza Sobrenatural
- Nuestra patria no es digital; es la Jerusalén celestial. Toda tecnología es provisional. El transhumanismo es una herejía escatológica porque promete el paraíso aquí, con herramientas técnicas.
- Aplicación: Cultivar una sobriedad tecnológica. Usar lo necesario con gratitud, sin poner en la técnica la esperanza de solucionar el misterio del dolor, la muerte o el pecado. La tecnología no nos salvará. Cristo ya lo hizo.
III. TERCER PILAR: ACCIÓN ECLESIAL CONCRETA
Tesis: Esta cristiana orientación debe bajar a tierra en programas concretos de la Iglesia.
1. Formación de Cuadros de "Orientadores Digitales":
- Crear cátedras y diplomados de Ética Digital" en universidades católicas.
- Retiros y talleres para ingenieros, programadores y emprendedores, para que se vean como "co-creadores responsables".
2. Espacios de Experimentación:
- Apoyar hacklabs católicos o Maker Spaces donde se desarrollen tecnologías abiertas, accesibles y al servicio de todo ser humano (ej.: impresión 3D de prótesis, software para ciegos).
- Incubadora de Start-ups con principios éticos claros, que compitan en el mercado ofreciendo productos que respeten la dignidad humana.
3. Sana Orientación Digital:
- Desarrollar el buen uso para dispositivos y espacios digitales" seria, que no sea una experiencia externa, sino una actitud que consagre su uso al bien.
- Formar "Orientadores para la vida digital", capaces de superar errores específicos de este ámbito (distracción perpetua, adicción, comparación y envidia, lujuria virtual, crispación política).
CONCLUSIÓN: EL EVANGELIO TAMBIÉN A TRAVÉS DEL CHIP
Es una parte crucial de la nueva evangelización. Se trata de rescatar la técnica de la dictadura del utilitarismo y la eficiencia, y elevarla hacia su significado más profundo: una expresión de la creatividad humana llamada a colaborar con el Creador.
No temamos al futuro digital. Temamos sólo al vacío de Dios en él. Nuestra tarea es ilustrar la inteligencia artificial, orientar la realidad virtual y dar la defunción a la idolatría transhumanista.
Construyamos, con las herramientas de hoy, los arcos que conduzcan no a más ruido y dispersión, sino al Silencio que habla, a la Palabra que salva, a través de la única y verdadera Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica.
Porque al final, toda tecnología, bien entendida, es un puente. Y nosotros conocemos que Nuestro Señor Jesucristo es el único puente para con Dios Padre y la Santísima Virgen es el único puente para llegar a Cristo.
