FIESTA DE CRISTO REY PRO TRADITIONE, EN ROMA 2026

Estamos a un mes de la celebración de la Fiesta de Cristo Rey en Roma, por parte de grupos conservadores-tradicionalistas, aliados aun a las autoridades vaticanas. Sin embargo, a esta celebración, en su XV edición, recientemente se le atravesó con un obstáculo mayor; no porque impida su celebración, sino por su significado: a la Summorum Pontificum Ad Petri Sedem, le fue negado oficiar Misa Pontifical (en latín) en la Basílica de San Pedro, por lo que deberá oficiarla en la Basílica de Santa María la Mayor.
Aun cuando se les haya ofrecido esta sede, como premio de consolación, no deja de ser clara la postura de León XIV: no tiene intenciones de promover la Misa en latín, sobre todo, luego de la excomunión que hace meses lanzara a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X por haber consagrado varios Obispos sin el permiso oficial.
La llamada XV Peregrinación de la Summorum Pontificum Ad Petri Sede, tiene programado actividades desde el próximo viernes 23 de octubre hasta el domingo 25, en el que culminaría con la celebración de la Fiesta de Cristo Rey. La Misa Pontifical que Mons. Schneider presidirá el sábado 24 de octubre, después de la Peregrinación a San Pedro (la cual sí está autorizada), tendrá que oficiarse en la Basílica ya referida y hacia la cual tendrán que trasladarse los peregrinos.
Por supuesto que a los organizadores de esta Peregrinación les hubiera encantado que el Vaticano les concediera el mismo permiso que les concedió en 2025, cuando el Cardenal Raymond Leo Burke celebró la Misa en latín, nada menos que en la Basílica de San Pedro. Sin embargo, la negativa de 2026 a celebrar esa Misa en el Altar de la principal Basílica vaticana ya había sido dada durante la gestión de Francisco, en los años 2023 y 2024, después de que en su Motu Propio, Traditionis Custodes (2021), ya había desautorizado el uso común de la Misa en latín.
El que los grupos conservadores-tradicionalistas hayan tomado con mucho optimismo el permiso concedido en 2025, no significa que el Vaticano hubiera cambiado de postura a favor de ellos. Qué bueno que Obispos conservadores o pro traditione insistan en conservar o reintroducir en Roma la Liturgia ancestral pero, que no se hagan ilusiones. En el Vaticano, lamentablemente, siguen existiendo compromisos muy fuertes para seguir promoviendo el <<aggiornamiento>> sugerido desde 1962, y no el Missale Romanum, modificado por Juan XXIII en 1962.
