En un año, cerca de 5 mil personas han sido asesinadas por su fe católica

19.01.2026

La sangre de los mártires continúa irrigando la historia contemporánea. Las cifras más recientes indican que la persecución anticristiana no solo no retrocede, sino que avanza con nuevas formas y con una violencia creciente.

La organización Puertas Abiertas ha presentado la Lista Mundial de la Persecución 2026, un informe que monitorea el nivel de hostilidad contra los creyentes en los distintos países del mundo. Entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, al menos 4.849 cristianos fueron asesinados a causa de su fe, 373 más que el año anterior, revelando un deterioro sostenido en la libertad religiosa global.

Una persecución que se intensifica y se expande

El estudio señala que la persecución no se limita a ataques aislados, sino que constituye una realidad estructural que afecta a más de 388 millones de cristianos en todo el mundo. Esto equivale a uno de cada siete fieles, y la tendencia —según los responsables del informe— es claramente ascendente. En los 50 países que encabezan el ranking, unos 315 millones de cristianos enfrentan niveles "muy altos o extremos" de discriminación, vigilancia o violencia física.

El continente africano vuelve a situarse como epicentro de esta persecución. La región del África subsahariana concentra la mayor parte de los asesinatos, secuestros, desplazamientos forzosos y destrucción de lugares de culto. Países como Sudán, Nigeria y Malí alcanzan las máximas puntuaciones en el indicador de violencia (16,7), reflejando un entorno donde la fe puede costar la vida.

La organización subraya además otro fenómeno preocupante: una persecución que migra desde el plano estrictamente violento hacia formas más sofisticadas de presión social, jurídica y administrativa. Las iglesias son clausuradas, los cultos son vigilados, la evangelización es penalizada y las comunidades cristianas son obligadas a desaparecer de la esfera pública. El caso de Argelia es emblemático: la totalidad de los templos protestantes del país se mantienen cerrados por decisión gubernamental y más del 75 % de los fieles han perdido contacto con su comunidad.

Nigeria: el epicentro del martirio contemporáneo

Entre los datos más estremecedores del informe se encuentra la situación de Nigeria, donde se produjeron 3.490 de los 4.849 asesinatos registrados a nivel mundial. Se trata de un incremento respecto de los 3.100 homicidios del año anterior, consolidando al país como el lugar más mortífero para los cristianos en todo el planeta.

Los responsables del informe explican que en Nigeria convergen diversos factores que potencian la persecución: militancia islamista, complejos conflictos étnicos, crimen organizado, corrupción política y enorme debilidad institucional. El Estado, incapaz de proteger a la población, deja un vacío que es ocupado por milicias y grupos armados que operan con total impunidad.

Durante el periodo evaluado, uno de los ataques más graves ocurrió en junio de 2025, cuando una comunidad agrícola cristiana en el estado de Benue fue asaltada durante varias horas por un grupo armado. El resultado fue devastador: 258 personas asesinadas, en su mayoría mujeres y niños. Este tipo de agresiones, frecuentes en áreas rurales, rara vez alcanzan repercusión internacional, pero constituyen el día a día de miles de familias que viven la fe en condiciones inimaginables para Occidente.

Casos similares se repiten en Burkina Faso, Malí, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Somalia, Níger y Mozambique, países donde la persecución se ha convertido en combustible para el desplazamiento masivo, la destrucción comunitaria y el colapso del tejido social.

Más allá de la sangre: nuevas formas de persecución contra los cristianos

El informe muestra que la persecución no solo se manifiesta en homicidios, sino en múltiples dimensiones que impactan directamente la libertad religiosa y la dignidad humana. El número de mujeres y niñas cristianas sometidas a violencia sexual o matrimonios forzados creció un 32 % respecto al año anterior. Puertas Abiertas advierte que el dato real puede ser muy superior, pues muchos casos nunca llegan a ser denunciados.

Se trata de un fenómeno especialmente extendido en contextos donde la mujer cristiana es doblemente vulnerable: por su fe y por su sexo.

En países de Asia y Oriente Medio, estos matrimonios forzosos implican no solo la anulación de la libertad religiosa de la víctima, sino también la ruptura de familias enteras y la desaparición de comunidades completas.

Otra dimensión alarmante de la persecución es la invisibilidad jurídica.

En determinados lugares, las iglesias no son destruidas con explosivos, sino con leyes: regulaciones, censuras, burocracia y requisitos imposibles asfixian a las comunidades hasta forzarlas a la clandestinidad o al abandono. En algunos Estados, los templos pueden operar, pero solo bajo vigilancia permanente, y el catecumenado —la transmisión de la fe— es considerado una amenaza para el orden político o cultural.

El caso de Siria también ilustra este cambio. Tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, amplias zonas quedaron bajo control de milicias locales. Lo que siguió fue una escalada de violencia anticristiana: ataques a iglesias, profanaciones, cierres de escuelas confesionales y el asesinato de al menos 27 cristianos en un solo año, frente a ninguno registrado el año anterior. La retirada del Estado dejó un vacío que la ley del más fuerte se encargó de llenar.

El panorama descrito por Puertas Abiertas revela que los cristianos siguen siendo la confesión religiosa más perseguida del mundo. La Iglesia, desde los primeros mártires del Imperio Romano hasta los testigos silenciosos de África y Oriente Medio, ha visto cómo la sangre derramada nunca ha sido en vano. Para el creyente, estas cifras no se leen como simples estadísticas, sino como rostros concretos, familias concretas y comunidades concretas que han elegido permanecer fieles al Evangelio incluso a costa de su vida.

Fuente: https://www.ewtn.es/crece-el-clamor-silencioso-casi-5-000-cristianos-fueron-asesinados-por-su-fe-en-un-solo-ano