Construyen la Cruz más grande del mundo en Monterrey

16.02.2026

La Iglesia en Monterrey proyecta una gran cruz en la cima del cerro Loma Larga para marcar el horizonte de la ciudad con un símbolo inequívoco de fe. La estructura, de concreto y acero, tendrá 170 metros de altura y brazos de 90 metros.

(Zenit/InfoCatólica) En Monterrey, una ciudad identificada por su industria, su comercio y el perfil de la Sierra Madre Oriental, la Iglesia católica impulsa un proyecto que pretende reorientar el horizonte urbano hacia el signo central del cristianismo. La Arquidiócesis de Monterrey planea erigir una «Cruz de la Misericordia» de 170 metros en la cima del cerro Loma Larga, presentada como una proclamación visible de fe y como un incentivo para la renovación espiritual y social.

La propuesta se sitúa en un enclave que, según se describe, ocupa un lugar singular entre la naturaleza y la metrópolis. Loma Larga forma parte de las elevaciones vinculadas a la Sierra Madre Oriental y se extiende a lo largo de municipios urbanos clave. Para los responsables eclesiales, la elección del punto no es meramente técnica: lo consideran un espacio que sugiere encuentro entre la tierra y el cielo, en armonía con la comprensión teológica de la cruz como eje que une lo humano y lo divino.

La cruz, de concreto y acero, tendría 170 metros de altura y 90 metros de ancho en sus brazos. Nacerá desde una base de 12×12 metros y culminará en una corona de 7×7 metros. En el centro se proyecta un cruce de 8×8 metros, y precisamente allí se ubicará uno de los elementos más llamativos del conjunto: una capilla eucarística destinada a la adoración perpetua, colocada a más de 130 metros sobre el nivel del suelo. Con ello, el proyecto no busca ser solo un hito arquitectónico, sino sostener en el corazón mismo del monumento la presencia eucarística, como fuente y culmen de la vida de la Iglesia.

El plan pretende que la cruz sea visible desde la mayor parte del área metropolitana de Monterrey, incluyendo San Pedro Garza García. Esa visibilidad, según se indica, responde a una condición directriz planteada por el arzobispo: que el monumento quede incorporado de modo inconfundible a la vida cotidiana de la ciudad, y que el símbolo de la Redención no sea un adorno marginal, sino una referencia permanente.

La cruz no estaría aislada, sino integrada en un conjunto denominado Memorial de la Misericordia. Este complejo incluiría una iglesia al pie del cerro y espacios destinados a reuniones y eventos. Los promotores presentan la obra como una síntesis entre santuario y monumento: un lugar para la oración y, al mismo tiempo, un referente urbano.

El diseño fue confiado al monje benedictino y arquitecto Gabriel Chávez de la Mora, fallecido en diciembre de 2022. Se recuerda que es reconocido por su contribución a la arquitectura litúrgica contemporánea, con una referencia destacada a su participación en la Nueva Basílica de Guadalupe en Ciudad de México, construida en la década de 1970 para acoger a los millones de peregrinos que veneran a Nuestra Señora de Guadalupe. Según se señala, Chávez de la Mora completó el diseño antes de su muerte y concibió una estructura llamada a funcionar como monumento y como catequesis, apoyada en concreto y luz.

El simbolismo se inserta de modo explícito en la propia materialidad del proyecto. Dos bandas luminosas, una roja y otra azul, atravesarán la cruz como evocación de la sangre y el agua que brotaron del costado traspasado de Cristo. Esa referencia se enlaza también con las visiones místicas asociadas a Santa Faustina Kowalska (1905-1938), vinculadas a la devoción a la Divina Misericordia, en las que aparecen rayos semejantes emanando del corazón de Cristo. Además, se prevé que, por la noche, rayos de luz hagan visible la cruz a lo largo de la extensión metropolitana, presentándola como «luz de salvación» en un entorno frecuentemente asociado a torres financieras y autopistas.

El Memorial de la Misericordia se ofrece asimismo como una obra orientada a la memoria de dos conmemoraciones señaladas. En 2031, se menciona que la Iglesia en México recordará 500 años de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe, consideradas decisivas para la identidad católica del país desde el siglo XVI. Y en 2033, se apunta a la conmemoración de dos mil años desde la Pasión, muerte y resurrección de Cristo, tradicionalmente fechadas alrededor del año 33. En ese marco, la arquidiócesis sitúa la cruz en un doble horizonte: memoria mariana nacional y Redención cristiana universal.

Las autoridades eclesiásticas señalan tres objetivos principales: agradecer la misericordia de Dios, fortalecer la fe y la esperanza en un mundo atribulado, y alentar la práctica concreta de la misericordia en la vida diaria. La intención pastoral, según se describe, se traduciría en propuestas concretas para quienes visiten el lugar: se prevé que quienes asciendan a la estructura, con acceso incluso a los brazos de la cruz, sean invitados a comprometerse a realizar una obra de misericordia diaria y a contribuir a un fondo destinado a financiar iniciativas benéficas.

Los promotores también proyectan consecuencias en el plano urbano y social: sostienen que el monumento podría favorecer integración urbana, reforzar la identidad cívica y estimular desarrollo económico mediante turismo y creación de empleo. En esa línea, prevén la llegada de peregrinos de México y del extranjero, así como una mayor proyección de Monterrey como destino religioso y cultural.

Con todo, el planteamiento general presentado es claro: en una metrópolis conocida por su dinamismo empresarial, la Iglesia propone una inversión que no se mide únicamente en metros y recursos materiales, sino en fe, simbolismo y la fuerza perdurable del signo cristiano por excelencia, elevado sobre la ciudad como llamado a la misericordia y a la esperanza. 

Fuente: https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=54457