CATÓLICOS ARCOÍRIS

Sobre una supuesta reunión oficial del Papa con grupos autodenominados "católicos arcoíris" en torno a la exhortación Amoris Laetitia, cabe señalar que no se ha confirmado tal audiencia solemne ni respaldo público a sus reivindicaciones. Sin embargo, la sola posibilidad y el ambiente de diálogo ambiguo que se respiran han sembrado confusión entre los fieles.
Es necesario proclamar con firmeza que la doctrina de la Iglesia es inmutable: el matrimonio es indisoluble y único entre hombre y mujer, y la vida íntima sólo es legítima dentro de este sagrado vínculo. Cualquier intento de reinterpretar o suavizar estas verdades eternas, bajo pretexto de misericordia o modernización, constituye una traición al Depósito de la Fe y un escándalo para las almas.
La llamada apertura ante estos grupos no debe confundirse jamás con aprobación de desviaciones ni concesiones a la mentalidad mundana. El Magisterio no puede cambiar lo que viene de la Ley Divina y la Tradición perenne. Amoris Laetitia, cuando se desvía de la línea clara de los santos maestros, abre puertas a la ambigüedad que debilita la disciplina e induce al error. Frente a presiones ideológicas y consensos humanos, la Iglesia debe mantener su integridad sin titubeos: la verdad no negocia, ni se adapta a los tiempos corrompidos, ni traiciona el Evangelio para buscar aplausos. Cualquier modificación a las palabras de Cristo y a la doctrina católica tradicional, sería para la Iglesia ruina de su identidad y abandono de la misión salvadora.
