AVISTAMIENTOS DE OVNIS NO TIENEN ORIGEN EXTRATERRESTRE

09.06.2026

La destitución de Monseñor Stephen Rossetti, exorcista oficial de la Arquidiócesis de Washington después de 19 años en el cargo, ha desatado una polémica sin precedentes en Estados Unidos, considerada por amplios sectores, como una clara violación a su derecho fundamental a la libertad de expresión. Todo comenzó cuando el Sacerdote, también psicólogo clínico y exmiembro de los servicios de Inteligencia de la Fuerza Aérea, compartió públicamente su conclusión, basada tanto en su experiencia espiritual como en conocimientos adquiridos en su pasado militar: que la mayoría de los avistamientos de OVNIS no tienen origen extraterrestre, sino que se tratan de manifestaciones de entidades demoníacas que se disfrazan para engañar a la humanidad. Sus declaraciones, difundidas rápidamente en redes sociales, fueron calificadas por la jerarquía eclesiástica como contrarias a la enseñanza oficial, lo que llevó al Cardenal Robert McElroy a apartarlo de su cargo y cortar todo vínculo con el centro de formación que él dirigía.

Lo que las autoridades eclesiásticas no han dicho abiertamente es que Rossetti no fue el único en sostener esa postura; muchos Teólogos y Sacerdotes comparten su visión tradicional, aunque eligen guardar silencio para no enfrentar represalias. La versión oficial habla de "desviaciones doctrinales", pero críticos aseguran que la medida responde más a una cuestión de imagen y control: en un país donde el fenómeno OVNI es investigado oficialmente por el Gobierno y cuenta con reconocimiento científico, la Iglesia temió ser tildada de anticuada o irracional si se asociaba públicamente la Fe con explicaciones que van en contra de lo que se considera aceptado socialmente. Además, la trayectoria de Rosetti en Inteligencia militar, le permitió conocer informes confidenciales que reforzaban sus afirmaciones, un detalle que se ocultó deliberadamente para restar peso a sus palabras.

Para sus defensores, lo ocurrido representa un ataque directo a la libertad de pensamiento y expresión. Afirman que expresar una opinión fundada, incluso si resulta polémica o diferente a la línea oficial, no debió ser motivo para destituirlo de un cargo que ejerció con reconocimiento durante casi dos décadas. Muchos señalan que la Iglesia, que suele defender los derechos humanos, ha actuado aquí de forma contradictoria, callando una voz autorizada solo porque no encajaba en la narrativa que desean proyectar ante la sociedad. La destitución ha abierto un debate profundo sobre hasta dónde llega la autonomía de los Ministros de culto para compartir sus convicciones, y si la Institución está dispuesta a silenciar verdades incómodas con tal de mantener una imagen de moderación y aceptación social. Hoy, Rossetti sigue contando con el apoyo de fieles y expertos que consideran que su único delito fue decir en voz alta lo que muchos piensan, pero pocos se atreven a admitir. 

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