HOY CELEBRAMOS AL ÚNICO Y VERDADERO AMOR

HOY CELEBRAMOS AL ÚNICO Y VERDADERO AMOR

Entre tanta algarabía del mundo, solemos olvidar lo verdaderamente valioso y trascendental. Entre tantos bienes apreciados por los hombres, ninguno tan bello, tan hermoso, tan satisfactorio y pleno como el amor.

La Iglesia celebra hoy al más grande de los amores entre los hombres. No nos referimos al amor paterno, filial, de noviazgo, conyugal o de amistad; nos referimos al máximo amor humano y perfeccionado con el Amor divino. Sólo en un Corazón de Oro pueden abrazarse ambos amores para fundirse en un solo, que es inmensamente bondadoso, generoso, misericordioso, finísimo, tiernísimo, dulcísimo…

No es que nosotros lo digamos; desde hace casi 2000 años, está plasmado en las Sagradas Escrituras que Dios es Amor (San Juan) y que la anchura y largura y alteza y profundidad de su Amor, es inconmensurable (San Pablo). Porque la esencia del Amor es el salir de sí para regalarse a otros.

Y ¿quién encarnó el sublime y más alto concepto del Amor? Solo uno, el mejor de los hombres, el "Hijo del Hombre"; pero lo encarnó, no como cualquier hombre, sino divinamente, porque también es el "Hijo de Dios". Él manifestó el Amor en toda su perfección, con la Sabiduría del Padre y con el Fuego del Espíritu Santo porque las Tres Divinas Personas son consustanciales en un solo Dios.

Nuestro Señor Jesucristo nos mostró su Amor en cada día de sus 33 años, incluso desde el instante que el Espíritu Santo lo concibió en el Seno Purísimo de su Madre, la Santísima Virgen María. Pero, sobre todo, en la Cruz, nos mostró la cátedra más acabada del Amor: el de la entrega de la propia vida, por el bien de los demás, aún a costa del mayor sacrificio. Así se acrisoló el Corazón más Amoroso que pueda existir: el Sagrado Corazón de Jesús.

Fieles católicos: que nunca olvidemos que dentro de este "valle de lágrimas", siempre existirá Quien nos escuche, nos entienda, nos comprenda, nos ayude eficazmente, nos perdone, nos levante, nos anime, nos purifique, nos ilumine, nos fortalezca, nos consuele… nos enamore profunda y eternamente.

Ése "Alguien" es Jesucristo Nuestro Señor. Sagrado Corazón de Jesús: ¡infinitas gracias por tantos favores concedidos y por tu Amor tan exquisito y tan Santo!

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO. Amén.