¡GLORIA A DIOS PADRE Y DIOS HIJO Y DIOS ESPÍRITU SANTO!
¡GLORIA A DIOS PADRE Y DIOS HIJO Y DIOS ESPÍRITU SANTO!
Estamos a unos días de celebrar el primero de todos los misterios de nuestra Fe: el Misterio de la Santísima Trinidad. Y decimos que es el primero de todos porque es el Principio y Fundamento de la Religión Católica, que es la única verdadera porque es la única Revelada.
Por este Misterio creemos que existe UN SOLO DIOS EN TRES PERSONAS DISTINTAS: EL PADRE Y EL HIJO Y EL ESPÍRITU SANTO.
Aunque el entenderlo rebase nuestra pequeña razón, resulta lógica nuestra limitación porque siendo Dios infinito, no podemos ni abarcarlo ni comprenderlo totalmente, pero sí podemos hacer un esbozo de explicación. La Santa Madre Iglesia, a través de sus Padres y Doctores, a lo largo de dos mil años, nos ha insistido en creer que:
Las Tres Personas Divinas participan de una única sustancia divina y, por lo tanto, son CONSUBSTANCIALES.
El Padre, al conocerse a Sí mismo, engendró su propia Imagen o Palabra (Logos o Verbo), que es el Hijo, idéntico y consubstancial al Padre.
El Hijo fue engendrado, no creado, y quien en la plenitud de los tiempos, se encarnó en el Vientre Virginal de María Santísima.
El Espíritu Santo procede del Amor entre el Padre y el Hijo, a manera de aspiración o suspiro de amor, pero idéntico y consubstancial a Ambos.
Así, Padre, Hijo y Espíritu Santo son CONSUBSTANCIALMENTE ETERNOS, INFINITOS, PURÍSIMOS, PERFECTÍSIMOS, etc. Por ello, la TRINIDAD DIVINA ES SANTÍSIMA y cada una de las Tres Divinas Personas reciben la misma gloria y majestad.
Los católicos de 2026 debemos afirmar, profesar y confesar este gran Misterio ante la terrible confusión que padece la humanidad ante tantas herejías, fantasías y absurdos que se difunden con banderas tan manoseadas como el "ecumenismo", "pluralismo", "libertad religiosa", "diversidad cultural", "derechos humanos", etc.
El ÚNICO DIOS VERDADERO ES LA SANTÍSIMA TRINIDAD, porque fue el mismo Dios quien lo reveló desde el Antiguo Testamento, y más explícitamente, en el Nuevo Testamento. Este Misterio no es invento de la Iglesia Católica, pues ningún hombre, por inteligente que fuera -como Aristóteles-, hubiera podido descubrirlo ni explicitarlo. Tuvo que haber sido el mismo Dios quien, a través de su Hijo, N.S. Jesucristo, lo revelara en varios momentos, particularmente, al momento de su bautizo de agua en el Río Jordán y en el de la Ascensión. En el primer caso, Dios Padre habló y el Espíritu Santo se manifestó en forma de paloma; en el segundo caso, antes de subir a los Cielos, Jesús les encomendó ir por todo el mundo y bautizar en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Cristo, que es Dios, no puede engañarse ni engañarnos. La verdad de que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo es tan cierta como la existencia del agua, de la tierra y del cielo.
Y aunque al Padre se le atribuye la Creación, al Hijo, la Redención y al Espíritu Santo, la Santificación, es un HECHO que las Tres Divinas Personas NOS AMAN MISERICORDIOSAMENTE, TANTO, TANTO, TANTO, que el Padre envió a su "Hijo amadísimo" a morir cruentamente en la Cruz, sólo por nosotros pecadores.
Adoremos y confiemos siempre en la Santísima Trinidad. Repitamos a cada instante:
¡Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo! Amén.


