¡EL ROSARIO ES EL ARMA!

¡EL ROSARIO ES EL ARMA!

Porque allí donde dos o tres están reunidos por causa mía, allí estoy Yo en medio de ellos.
(Mateo 18:20)

En esta época donde hay muchas batallas que librar y donde la guerra entre el bien y mal es más que evidente, nos debe de retumbar en nuestro pensamiento y corazón está promesa que Nuestro Señor Jesucristo hizo y que hoy, más que nunca, nos debe de llevar a la unión en oración.

Muchos incrédulos pensarán que unirse en oración por una petición en particular puede ser una pérdida de tiempo, pero ha sido, precisamente el tiempo, traducido en Historia, el testigo de las grandes e inimaginables proezas que Dios ha favorecido, cuando sus hijos confiados en su Providencia han hecho una humilde suplica por medio de la intercesión de la Santísima Virgen María y el rezo Santo Rosario. Como ejemplo, tenemos la Batalla de Lepanto de 1571, cuya victoria fue decisiva para las fuerzas cristianas, a pesar de la desventaja de la fuerza naval de la Liga Santa contra la del Imperio Otomano. Su fuerza no radicaba en sus flotas, si no, en su fe.

Así como en el pasado, confiaron en la intervención de Dios en una batalla que parecía imposible de ganar, así nosotros, los hispanoamericanos debemos hacerlo también, confiar en que unidos en oración, mediante el rezo del Santo Rosario, la Santísima Virgen de Guadalupe, Emperatriz de America y mediadora nuestra, escuche nuestras suplicas y sea expulsado el comunismo que actualmente impera en nuestra sociedad disfrazado de progresismo y otros errores, que enferman y debilitan la mente y el corazón de aquéllos compatriotas que se encuentran alejados de Dios.

Hagamos lo que está de nuestra parte: recemos el Santo Rosario en familia, convoquemos a nuestros vecinos, a nuestros amigos, en nuestras parroquias, hasta conectémonos con los influencers católicos que lo rezan en comunidad digital, pero hagámoslo ya, para que pronto impere en nuestra Patria el Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo.

Qué cada cuenta del Rosario dicha con fervor, que nos lleve a la meditación sea una bomba espiritual contra el enemigo, convierta las almas de aquellos que se encuentran cegados y sobre todo, una a los verdaderos soldados de Cristo dispuesto a dar la batalla.