EL PRIMER JUBILEO
EL PRIMER JUBILEO
El 22 de febrero de 1300, el Papa Bonifacio VIII promulgó mediante la Bula Antiquorum habet fida relatio el primer Jubileo de la Historia, una gracia sin precedentes que con toda razón se puede llamar la mayor "ganga" espiritual que el Cielo ha concedido jamás a la tierra. Basado en la antigua tradición bíblica del año del perdón y la liberación, ofrecía a todo fiel que cumpliera sencillas condiciones nada menos que la Indulgencia Plenaria: remisión total de la culpa y de toda pena temporal debida por los pecados, sin costo ni mérito humano que pudiera igualar tan inmenso beneficio. Bastaba con arrepentirse sinceramente, confesarse y visitar las Basílicas de San Pedro y San Pablo: quince días para quienes venían de fuera, treinta para los romanos, y todo quedaba borrado como si nunca hubiera existido.
Acudieron más de doscientas mil almas de toda Europa, atraídas por esta oportunidad única: con un esfuerzo accesible obtenían el perdón completo, limpiando su alma y aliviando también a las almas del Purgatorio, siendo esta una oferta que supera cualquier valor terrenal. Lo que se presenta como "ganga" no es otra cosa que la manifestación de la misericordia infinita de Dios, que entrega gratuitamente lo que ningún hombre podría pagar ni merecer por sí mismo. Bonifacio VIII estableció que se repitiera cada cien años, y aunque después se acortó el plazo, aquella primera concesión marcó para siempre el camino por el cual la Iglesia abre las puertas del perdón sin reservas.
Este primer Jubileo nos recuerda que la salvación es don gratuito: no hay trato más ventajoso que entregar el corazón arrepentido y recibir a cambio la limpieza total, la paz perdida y la certeza de que el amor de Dios borra todo rastro de culpa. Una "ganga" espiritual que perdura hasta hoy, invitándonos siempre a acercarnos a los Sacramentos de Penitencia (Confesión) y de la Comunión, con humildad para recibir lo que Dios nos ofrece con generosidad sin límites.


