¡DIOS RESPONDE!

¡DIOS RESPONDE!

En estos tiempos en que la impiedad, lo superfluo y la búsqueda del placer, es lo que campea entre la juventud, ésta no preparada para el sufrimiento, la incomprensión y la carencia. No se tienen ya los recursos del pasado: la Fe, la oración y la confianza en Dios.

Ahora ante una contingencia moral, económica o existencial, sólo se busca la solución en la suerte, la superstición o en lo ilegal.

Ya no se acuerdan del que todo lo puede, es decir, de Dios y nuestros intercesores los Santos, de las cuentas del Rosario, que han quedado en el olvido porque ni siquiera nos lo han inculcado. No tenemos de qué echar mano y nos atrapa el mal de nuestro tiempo: la depresión, que nos conduce a la inactividad, al sopor, al ensueño y al final, a la desesperación.

¡Qué tiempos aquellos en que te refugiabas en tu Ángel de la Guarda, en la confianza del Eterno y sólo contribuías con la carencia, la confianza y la esperanza! "Total, si no me llega, es que no me conviene y a seguir jalando para delante".

Con tanta necesidad fabricada por el marketing, no tenemos llenadera; la moda del momento, la cantidad inverosímil de bolsas, relojes y zapatos ... nos tienen con la tarjeta de crédito hasta el tope, sólo anhelamos divertirnos y vemos en el trabajo un mal necesario, andamos tras el espejismo del dinero fácil; de los bitcoins, la lotería y el pro-gol ... Un golpe de suerte, sólo uno y ya la hice. Pero en la realidad no llega y vivimos por encima de nuestros ingresos. Si hablamos del amor, lo confundimos con la apariencia, no buscamos una madre para nuestros hijos ... buscamos una modelo de revista para presumir de galán o galana.

Lo mismo pasa con las mujeres: no tienen tino para escoger consorte, se van con la finta de carita, del holgazán e irresponsable, del que le gusta presumir y pasearse luciendo que se ejercita en el gym .... ¡Y después resulta que es gay!... Al hombre responsable y trabajador no le hacen caso, porque no tiene tiempo entre semana para la fiesta ... Además, tienen las manos encallecidas y probablemente las uñas ennegrecidas.

¿Cuál es la solución a este galimatías social, afectivo y espiritual? ... ¿Lo has pensando? ... ¡Pues el Señor! ... ¿Cuál Señor? ... pues el mero, mero, el Padre común de los cristianos ... la Trinidad ... el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo ... ¿Pero si eso es fantasía, es un producto de mi mente, de inseguridad afectiva ... la solución del Padre?

Bueno, le debo decir que a mí me ha funcionado; sólo debes creer y dejar de lado las sugerencias del malvado.

Enamórate de Él, es el Supremo amor, amor sin condición, filial, paternal, es la solución, es tu Dios y Señor. Aceptando esto y buscando su ternura .... La depresión se aleja, el juicio se endereza y el amor surge donde menos lo esperas.

Sólo hay una condición que yo he encontrado ... No le pidas su ayuda, con voz alta llena de arrogancia; sé humilde y reconoce tu contingencia ... Al fin ... eres un hijo del Padre amoroso y este Padre no te dejará en la estacada. Piensa bien lo que pides y sólo pide lo que humanamente es imposible, el resto hazlo tú.

¡Aaaah!, pero todo esto pídelo con humildad y de rodillas.

¡Dios responde, no como tú quieres, sino en forma natural y misteriosa!


SAPIENTIA
LDI EDITORIAL