¿DESDE CUÁNDO MANIFESTAR LA FE "AMERITA" UN COBRO?
¿DESDE CUÁNDO MANIFESTAR LA FE "AMERITA" UN COBRO?
Estamos por iniciar la Semana Mayor, y millones de católicos mexicanos disponen su corazón, y su tiempo para acompañar, en su Pasión y Muerte, a Nuestro Señor Jesucristo, asistiendo con gran devoción a los Oficios de Semana Santa que la Iglesia Católica realiza en sus Parroquias. Un ejemplo, es el Viacrucis de Iztapalapa en la CDMX, que es considerado el más grande de México, ya que atrae a más de 1.3 millones de personas al Cerro de la Estrella.
¡Imaginemos un Viacrucis de un millón de personas! … y aunque fueran sólo dos o tres; es ilógico pensar que es una simple representación, primero porque Nuestro Señor Jesucristo afirmó: Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. (Mateo 18:20). ¡Espiritualmente, Él esta presente!
¿Cómo es posible que la máxima autoridad del gobierno de Tijuana, Baja California, haya querido imponer "cuotas" por hacer eventos de culto público? Porque, según su Secretaría de Asuntos Religiosos, cualquier manifestación en vía pública lo ameritaba.
¿Desde cuándo manifestar la fe "amerita" un cobro? … Cualquier argumento para justificar estas medidas por parte de las autoridades no las eximen de querer restringir lo más importante que un ser humano posee … ¡Su vida espiritual y los medios para acrecentarla!
El temor de Dios, al parecer, no está presente en la mencionada Secretaría, o al menos, el remordimiento de conciencia, porque imponer una carga económica a las manifestaciones de fe se traduce en disminuirlas … porque no todos tienen posibilidad de solventarlas.
Aunque la presión social, ya tuvo su efecto por la polémica que se generó, y el gobierno se retractó, y no cobrará, sin embargo, se mantuvo firme en la necesidad de tramitar un permiso para "garantizar el orden y seguridad" en las calles … Al fin y al cabo, será el gobierno el que dé la última palabra, porque si no autoriza, pues no se hace.
Este reciente hecho, nos recuerda dos cosas que tienen sentido opuesto: una, que, aunque México sea católico, quienes están dirigiendo no lo son y al no resistirse ante la tentación del poder ¡quién sabe de qué serán capaces! Y la segunda, que precisamente por ser México católico, no dejemos de pedir socorro y confiar en la poderosa intercesión de la Santísima Virgen de Guadalupe, Reina y Señora de estas tierras para que intervenga en ellas.
Para que … "¡Salve nuestra fe, y conserve nuestra Patria!"


