BOTIQUÍN ESPIRITUAL
BOTIQUÍN ESPIRITUAL
Es muy importante estar precavidos para todo tipo de imprevistos que puedan implicar un riesgo real, y, sobre todo, aquéllos que vemos que pueden ser más probables. A muchos nos da temor que un fenómeno natural azote el lugar dónde vivimos, o vernos presos de algún acto violento por la inseguridad en la que estamos envueltos en general, o, como en tiempos de pandemia, sin plena libertad.
Ante cualquier escenario, debemos estar prevenidos en cuestiones materiales, pero lo más importante es que espiritualmente estemos fortalecidos para afrontar con fe, esperanza y caridad, cualquier situación que se avecine que pueda ser complicada y que ponga en riesgo nuestra salud no sólo corporal sino espiritual también.
Por eso, siempre debemos tener un botiquín; entre más robusto y más remedios tenga, mejor. Uno que, aparte de vendoletes, tenga lo necesario para aliviar de manera eficaz hasta lo más grave que se pueda presentar.
¡Un botequín espiritual para sanar aquello que carcoma el alma!
Nuestro botiquín espiritual, además de quitarnos la culpa y el peso de los remordimientos por lo grave de lo mal hecho voluntariamente, nos debe dar alivio y mucho ánimo para transformar nuestro corazón duro, en uno, lleno de amor para con el buen Dios. Los mejores remedios podremos encontrar en nuestro boletín espiritual son:
La buena Confesión. Nos limpia el alma, regresándonos la Gracia y aliviándonos de remordimientos y culpas por haber ofendido a Dios.
La Comunión frecuente. Nos alimenta el alma y recibimos el remanso del mejor Médico, Nuestro Señor Jesucristo, al estar en comunión con Él.
La asistencia a Misa. Nos fortalece, nos ablanda el corazón y nos llena de gracias, al presenciar el Sacrificio incruento de Nuestro Señor Jesucristo.
La oración y visita al Santísimo. Nos comunica con Dios, en un diálogo personal.
El rezo del Santo Rosario. Nos anima y ayuda a profundizar en la vida de la Santísima Virgen María y de Nuestro Señor Jesucristo.
Estos son los más importantes, sin duda alguna. Hay muchos remedios más que se pueden aplicar como peregrinaciones, Retiros, otras devociones, Comunión espiritual, etc.
Mantenernos en Gracia de Dios, puede hacer la diferencia de cómo afrontemos las pruebas que se nos presenten.
¡Ante el peor mal físico o espiritual, la mayor medicina que podremos tomar es a Jesús Sacramentado consagrado en el Altar!


