¿QUÉ HARÍAMOS SIN LOS POETAS?
¿QUÉ HARÍAMOS SIN LOS POETAS?
Si de pronto desaparecieran los poetas, el mundo perdería su voz más honda y su memoria más tierna. No quedarían relatos que canten la grandeza ni la fragilidad del alma, ni canciones que lleven el sentimiento de un corazón a otro a través de los siglos. No habría Homero para contarnos la gloria y el llanto de los héroes, ni Dante para guiarnos por los caminos del alma y la esperanza. No escucharíamos la melancolía dulce de Bécquer, ni la raíz profunda y mexicana del alma en los versos de Chamizo.
El ser humano quedaría sin ese refugio espiritual y emocional donde el dolor se hace palabra y la alegría se eleva hasta tocar el cielo. Sin la rima y el ritmo del verso, el amor no tendría su lenguaje más puro, ni los enamorados tendrían el espejo donde reconocer lo que sienten y no saben decir. Las cosas seguirían igual por fuera, pero perderían su sentido más alto: la capacidad de ser contadas, sentidas y compartidas con el espíritu.
Los poetas no sólo escriben: son quienes nombran lo que todos llevamos dentro pero no atinamos a expresar. Convierten el silencio en canto, la soledad en compañía y la experiencia personal en herencia de todos. Sin ellos, el mundo sería un lugar más frío, más mudo y más pobre de espíritu. Gracias a ellos sabemos que la vida no es solo lo que vemos, sino también lo que sentimos, lo que soñamos y lo que permanece cuando todo lo demás pasa.


