NO AL MALTRATO ANIMAL

# NO AL MALTRATO ANIMAL

Todos hemos tenido al menos una vez en la vida una mascota a nuestro cargo. Desde el punto de vista moral, el maltrato animal repugna a la conciencia y a la razón de la vida.

Dios no creó tanta diversidad del mundo animal para ensañarnos con las creaturas sino que las creó para nuestro beneficio como alimento, compañeras de trabajo, como compañía doméstica y equilibrio de ecosistemas.

Algunas actividades como la caza y la pesca que se remontan al principio de los tiempos en las que el hombre primitivo las utilizaba como medio de subsistencia para alimentación y abrigo y durante milenios esta actividad se desarrolló hasta convertirse en un deporte, satisfaciendo así la inclinación por la caza y todo lo que representa: aventura, control emocional, estrategias y el inenarrable sentimiento del triunfo sobre los instintos de los animales.

Así las cosas, vemos en la actualidad muchas asociaciones de caza y pesca cuyo objetivo no es matar a los animales, solamente ponerlos en la mira o pescarlos devolviendo a las aguas el trofeo, después de tomarse la foto.

Hay también controversia para el uso de mamíferos en la investigación médica, por confinación en circos y zoológicos y, en fin, por el maltrato en las ciudades, el campo, en las ferias y en laboratorios.

Los sistemas políticos en el mundo poco hacen para aliviar la cuota de dolor de los irracionales. No vigilan los sacrificios de los animales que nos proveen de carne, de cuero para zapatos, o abrigo para nuestros cuerpos.

No estoy en contra del sacrificio de los animales, estoy en contra del mal sacrificio de los mismos, estoy en contra de hacerlos sufrir innecesariamente y darle vida de perro a un perro o gato, burro o caballo. Hay infinidad de mascotas exóticas que se vuelven moda pero no tienen suficiente instinto para domesticarlos, y fuera de su hábitat, recurren a su salvajismo natural. Es el caso de algunas aves, reptiles, insectos o mamíferos no domesticables.

Sólo perros y gatos son mascotas universales que pueden convivir en familia; los demás son un riesgo para su especie y para la nuestra..

Hay que reflexionar antes de comer, al servirnos un delicioso filete, de cómo ese cuadrúpedo fue a dar a nuestra mesa e ir creando una cultura del sacrificio. Todos los animales antes de morir segregan toxinas si el dolor es mucho y se puede voltear en nuestra contra.

Otro asunto es el de burros y caballos. No se pude concebir nuestra civilización sin la ayuda de estos preciados equinos. Todas las conquistas de pasado dependieron de la velocidad y resistencia de estos animales.

Uno de los ejemplos más extraordinarios, después de la conquista de México por Hernán Cortés, fue sin duda el del beato Sebastián de Aparicio que al ver la fila interminable de indios que usaban como transporte de carga entre Veracruz y la Ciudad de México, quiso aligerar la carga física de los conquistados trayendo a México las mulas y los burros e iniciar con esto la primera línea de transporte de carga en nuestro suelo. Era Sebastián de origen español, había sido vaquero en España y tenía conocimiento de esta actividad. Fue el primer "charro mexicano" y aún recientemente no se concebía a un trabajador del campo sin su inseparable "burrito" ni a un gentil hombre sin su caballo. Es de notar que hasta los años cincuentas del siglo pasado, todos los barrios de las ciudades de México contaban entre sus suministros, carbonerías, tortillerías, carnicerías; sobresalían los depósitos de grano y forraje siendo los precursores de las modernas gasolinerías.

Hasta aquí hemos descrito el papel del animal y del hombre. El hombre no es un animal y el animal no es un hombre. El animal fue creado para el servicio del hombre y el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios.

Las nuevas ideologías han exagerado el papel de los animales hasta llegar a pensar en no consumir productos de este origen y han hecho de los animales de compañía un gran negocio para que se conviertan en una alternativa de familia.

Con la promoción del aborto y el control natal ha disminuido muy significativamente el nacimiento de niños, futuros ciudadanos, y nos han inculcado el ver a los animales como una opción para llenar el vacío de cariño que dan los niños en el seno de las familias.

Ya hay boutiques para los "can-hijos" y "gato-hijos". En sus perversas ideologías tratan de darnos "gato por liebre".

La distancia entre hombre y animal es abismal; nunca un gato o perro va a sustituir la sonrisa de un niño o niña.

No juguemos con nuestra descendencia. El ser humano trasciende biológicamente en esta vida a través de ADN y es el que transmite las características y talentos de una generación a otra; es nuestro boleto hacia el futuro. En cierta manera nuestra genética trasciende a través de los hijos, no de perros y gatos. El futuro de nuestra nación y de nuestra raza está en el alma encarnada de que Dios y Su providencia dotó al género humano para el "Creced y multiplicaos".

¡Prefiero lavar pañales que levantar caca de perros!

SAPIENTIA LID
EDITORIAL