ENTRE VERDADES Y FÁBULAS

23.06.2020


ENTRE VERDADES Y FÁBULAS

El sexenio del priísta Enrique Peña Nieto, que comenzó creando grandes expectativas en grandes sectores de la sociedad, pues mostraban gran voluntad de modernizar toda la estructura legal que permitiera hacer de México un país de primer mundo, en el aspecto económico y social, trabajó para hacer cambios sustanciales en el aspecto legal en las leyes laborales, consensó y logró la reforma educativa y en el sector energético, etc. Por fin, creíamos dejaríamos de formar parte de las naciones subdesarrolladas cuya característica principal es la pobreza extrema en que viven millones de personas, eso sí con una clase política de primer mundo.

Luego vino el desencanto, se comenzó a filtrar al dominio público el nivel de corrupción del ex gobernador de Coahuila, Moreira, quien llegó a ser presidente del PRI nacional, el gobernador de Veracruz, de Chihuahua, de Nayarit, la Casa Blanca.... se destapó la cloaca, el descaro fue total a la par que la impunidad, se aplicaba la justicia selectiva por intereses políticos o como chivos expiatorios para satisfacer la opinión pública. El descontento de la mayoría de los sectores sociales llegó a grados nunca antes vistos, tanto que el mismo Peña Nieto habló con eufemismo del "mal humor social", cuando la mitad del país le daba una tremenda rechifla y la otra mitad le daba rechifla y mentada de madre.

¿Qué hacer, qué hacer?, no pretendían parar la corrupción y aplicar la justicia, pues eran parte principal de la misma, eran el ejemplo a seguir, el paradigma del político corrupto, tranza, mentiroso y ventajoso, pero ¿cómo salvar el pellejo y todos los millones que la revolución les había dado como pago a su sacrificio de trabajar por el "amado pueblo"?, Andaban como avispas que les acaban de apedrear su panal, ¿aplicaremos el veneno a los que nos critican para acallarlos?, pero es la mayoría, ¿dejaremos el barco a la deriva? ¿y si el control lo toman los que quieren hacer justicia?, ¡caray ya vienen las elecciones, seguro perdemos!, ¿qué hacemos?, ¿qué hacemos?

¡Lo tengo!, dijo uno cuyo pasado era más negro que la cara de Don Bonifacio cuando acaba de salir de su carbonera, lancemos un candidato externo, lo más limpio que se pueda, con buen curriculum, bien visto por la mayoría de nuestro amado pueblo y nos uniremos en su entorno echaremos a andar toda la maquinaria, moveremos todos nuestros recursos a su favor, el económico, para eso tenemos varios gobernadores y líderes sindicales, y el propagandístico pues las televisoras y periódicos nos deben algunos favorcillos, toda la estructura partidista la echaremos a andar, -¡ pero rechina toda y ya casi no se mueve !- Dijo una voz que salió de un rincón, Tú cállate le respondió el del negro pasado, no se confundan, quiero decir el de más negro pasado, pero de verdad negro, e increpa al de la voz del rincón ¿ acaso tienes una mejor idea? "Claro que la tengo", se oyó decir al del rincón, con mucha seguridad y casi con altanería.

"Haremos todo lo que tú dices pues ya sabemos que no la ganamos ni yendo a bailar a Chalma, ni con chochos, pero

"¡Compraremos impunidad a cambio de dar el poder! - Sé muy bien quién está dispuesto a tal trueque y nos respetará y nos permitirá vivir y disfrutar lo que la sagrada revolución nos ha dado, es tal su deseo y ambición de poder que hará eso y todo lo que le pidamos, por ejemplo gobernar con muchos de nosotros", ¡!"haaaa"!¡ dijeron todos en coro, "Estamos salvados". Pero, siempre hay un pero, hubo una voz disonante y les advirtió que la contraparte de tal negociación era un dictadorcillo en potencia y todos en coro le contestaron "- ¡eso qué chi.. nos importa! -". Y se cuenta que los más connotados, por su negrura de la que hablábamos, se fueron a un estado del sureste a festejar, comieron caldito y tamalitos de un pez muy raro que es originario de la región.

Cristóbal Ortega L.