LA OBEDIENCIA

            Cualidades versus Virtudes                        LA OBEDIENCIA

La palabra Obediencia proviene del latín <obedientia>, palabra del verbo <obediere> (obedecer).

El tema de la obediencia aparece en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La Obediencia a Dios hace a referencia a mantener los preceptos y obligaciones religiosas, como los Mandamientos, no tanto por la autoridad de la Palabra como por el amor a ella. Por ejemplo, las palabras de Jesús: "Si me amáis, guardad mis Mandamientos" (Jn. 14:15).

La Obediencia Debida es la obediencia que se presta al superior legítimo y funciona como eximente de responsabilidad al ejecutar la orden si supone cometer un delito (ejemplo: en una organización militar).

La Obediencia Ciega es aquélla que se rinde sin analizar los motivos de esta orden o las consecuencias que su ejecución puede tener (ejemplo: en una secta religiosa).

"Obediencia y Paciencia son la mejor ciencia". Es un refrán que hace referencia a dos Virtudes que las personas deberían poner en práctica para enfrentar las oportunidades o dificultades que se les pueden presentar.

Por ello es necesario recordar que el concepto de Obediencia se refiere a la acción de obedecer, es decir, respetar, escuchar con atención lo que otro dice, y cumplir la voluntad de una autoridad o de aquél que se ama.

¿Por qué le cuesta trabajo al hombre obedecer a Dios?

La razón están en Génesis 3. Básicamente nuestros Primeros Padres, Adán y Eva se rebelaron contra Dios y como resultado, la humanidad fue condenada. Como consecuencia, heredamos una naturaleza pecaminosa que fácilmente se inclina a desobedecer a Dios y a sus Mandamientos, aunque a veces el hombre pretenda impresionar a su Creador obedeciendo escasamente sus preceptos.

La definición de pecador es todo aquél que no obedece los Mandamientos de Dios, no obstante que sabe que debe por ser su Padre, y que por Justicia divina castigará a los pecadores...

Dios, conociendo nuestra naturaleza caída a causa de la rebelión de nuestros Primeros Padres, prometió que habría una Persona que vendría en el futuro a destruir a la serpiente -demonio- para liberarnos de la esclavitud del pecado.

Esta Persona sería Jesucristo, quien es Dios (Is. 9: 6-7). ¡Él es nuestro Salvador! ¡Él murió por todos los pecados de cada uno de los humanos que han vivido, están viviendo o vivirán! (Jn. 2: 1-2). Además, Él lo hizo voluntariamente porque Dios nos ama (Jn. 10: 17-18).

Acepta a Jesucristo como tu Señor y Salvador mediante la Fe. Todos los que creen en Jesús para ser perdonados de sus pecados serán salvos (Jn. 3:16), pero todos los que lo rechazan están condenados (Jn. 3:36).

Si es la voluntad de Dios y si tienes fe, Él cambiará tu corazón y naturalmente "darás buenos frutos". La Ley de Dios no contiene nada antinatural u ofensivo para nuestra sensibilidad humana, es más está acorde con la parte más elevada de nuestra naturaleza, y cumplir la Ley Divina es lo mejor que nos puede pasar. ¿Cómo vivirían los hombres si de continuo la quebrantáramos?... ¡Sería una verdadera pesadilla!

Cualquier obediencia humana está fincada en Jesucristo que es el Obediente por excelencia y cualquier acto de obediencia está referido al orden cristiano.

La autoridad obliga, pero el amor arrastra.

Actúen los que tengan autoridad a mandar con amor para que adquieran el carácter legítimo de la dominación que aspira al reconocimiento racional de los individuos frente a los mandatos.

SAPIENTIA LDI

EDITORIAL